sábado, 5 de agosto de 2017

¿CÓMO QUE “NO HA PASADO NADA”?

 
Si ha pasado, y mucho. Y lo ocurrido cambia radicalmente el panorama de la crisis venezolana. Desde el régimen algunas voces dicen “aquí no ha pasado nada, simplemente el Presidente convocó una Constituyente, el CNE organizó la elección, votaron ocho millones de personas, y esa Constituyente se instaló. Todo normal”.



 
LO QUE HA PASADO AISLA Y DEBILITA MÁS AL RÉGIMEN



La realidad es diferente: La Constituyente no fue convocada por el pueblo, como pauta la Constitución (art. 347); sus bases comiciales sobre-representaron a la minoría y violaron el principio “un ciudadano-un voto”; su elección ignoró, relajó o violó los controles y auditorías existentes en el sistema electoral venezolano, por lo que fue denunciada como fraudulenta por multitud de actores sociales y políticos (toda la oposición, el chavismo disidente, la empresa que proveía de apoyo tecnológico al CNE y hasta muchos colectivos de base chavista que participaron en ese proceso para luego denunciar que sus votos fueron robados); y, finalmente, su instalación fue rechazada y condenada por más de 40 países del planeta, incluyendo el Estado Vaticano.


 
Ese es el marco en que ayer sábado inició su “funcionamiento” esta asamblea nacional constituyente.  Monopartidista, como sólo es posible concebirla en Cuba o en Corea del Norte; Cuestionada en su convocatoria, en su diseño, en su elección y en su instalación. Nace esta ANC siendo parte del problema y no de las soluciones posibles a la crisis. De hecho, las primeras actuaciones marcan el signo de una deriva autoritaria temida y denunciada por muchos:  Los atropellos de ayer sábado 5 de agosto contra la Fiscal General no son una “vendetta privada” o un “problema interno” del oficialismo, sino una agresión contra un poder de la República, precisamente el encargado de ser garante de la Constitución y la Ley. La destitución irregular de Luisa Ortega y la designación “provisional” de Tarek Willian Saab le hacen mas daño institucional e internacional al régimen que todos los discursos y giras de los dirigentes de la oposición.  


 
Por otro lado, al modificar sus estatutos para funcionar “hasta por dos años”, la ANC no sólo hace una patética confesión precoz de ineficiencia (pues con el doble de constituyentistas que la ANC de Chávez, la ANC de Maduro dice necesitar cuatro veces mas tiempo) sino que además extiende el lapso de peligro para que los supuestos poderes “supraconstitucionales” de la ANC sigan siendo ejercidos con más arbitrariedad que la exhibida hasta ahora por el Ejecutivo, lo que ya es mucho decir.


 
LO QUE HA PASADO EXIGE UN REPLANTEAMIENTO A LA OPOSICIÓN


Aunque parezca increíble, también en la oposición hubo quienes intentaron eso de “aquí no ha pasado nada, sigamos adelante, nunca dijimos que la lucha fuera para detener la Constituyente, la lucha es para salir del régimen, sigamos adelante, calle, calle…”


 
El intento del “aquí no ha pasado nada” opositor duró apenas horas, porque se estrelló contra la rabia y la frustración de la gente. Porque la verdad es que si hubo un “liderazgo” que afirmó que era posible parar la Constituyente, y además que era posible lograrlo con la pura fuerza. Un liderazgo que “lo único que estaba dispuesto a negociar era el color de la tinta del bolígrafo con que Maduro tiene que firmar su renuncia”. Un liderazgo que en vez de explicar a los ciudadanos lo complejo de la situación se dedicó a exacerbar emociones. Ahora ese liderazgo intenta remendar su discurso. Los mismos que hace pocos días decían que “cada quien tiene derecho a protestar como quiera y las horas que quiera, porque la protesta no tiene dueño”, ahora dicen que es importante “tener estrategia”. Los mismos que llegaron a decir “yo no estoy de acuerdo con la MUD, y si me quieren botar de la Unidad, bótenme”, ahora descubrieron súbitamente que “decidamos lo que decidamos, debemos hacerlo unidos”.


 
Y tal “conversión” por cierto no es mala. Pero es insuficiente. Aquí se comprobó que el "madurismo opositor" (es decir, la creencia infundada de que la fuerza no apoya la estrategia sino que la fuerza ES la estrategia) sólo conduce a la frustración y al fracaso.



Para la oposición democrática es la hora, entonces, del retorno a la Política con “P” mayúscula: La hora de sostener la presión nacional e internacional para hacer frente a la deriva autoritaria que ya caracteriza el accionar de la ANC; La hora de dar a la Unidad opositora la fortaleza orgánica necesaria para que no sea secuestrada por personalismos o alianzas circunstanciales; La hora de dar a su accionar la amplitud necesaria para articular las alianzas políticas, sociales, económicas e institucionales indispensables no sólo para lograr el cambio, sino para hacer que ese cambio sea sostenible; La hora, en fin, de unir firmeza y sobriedad, combatividad y sentido común, para usar de manera simultánea TODAS las herramientas de la lucha política DEMOCRÁTICA: La movilización pacífica de calle y el diálogo social y político, la lucha parlamentaria y la negociación seria y con resultados, el activismo internacional y la construcción de músculo democrático en los espacios vecinales y comunitarios…


 
TAMBIÉN LOS CIUDADANOS TENEMOS APRENDIZAJES PENDIENTES

También los venezolanos de a pie tenemos aprendizajes pendientes:  Una ciudadanía que pasó tres años venerando a Leopoldo López como un "héroe" y que luego casi lo tilda de "traidor" cuando le acuerdan una medida de "casa por cárcel intermitente", tiene que revisarse profundamente; Una ciudadanía que apenas ayer convirtió a Ramos Allup en una especie de estrella de rock, y que ahora pretende execrarlo por emitir una opinión debatible y respetable como cualquier otra, es una ciudadanía que debe revisar la solidez de sus criterios de valoración. Y eso es positivo: Salir de la pubertad, trascender la adolescencia y enfrentar los retos de la adultez política, claro que es positivo...  

   
De resto, este supuesto "respiro" del régimen será sólo flor de un día: Las variables fundamentales de la crisis venezolana no solo se mantienen, sino que se agravan hora a hora. El dólar sigue disparado, la inseguridad sigue reinando y la institucionalidad no es capaz de garantizar ni el más mínimo derecho a la población: Mientras se instalaba la ANC la Guardia Nacional intentaba reprimir en las cercanías de Cariaco a venezolanos que protestaban por hambre. En Guayana, Aragua y Mérida cientos de viviendas colapsan por las lluvias. En el norte urbano del país los venezolanos mueren bajo las balas del hampa impune, mientras en el sur rural fallecen bajo el látigo de la malaria. 
 


El país que quiere cambio es mayoría. Eso no ha variado. Ésta muy difícil situación es una oportunidad de crecimiento. Que se aproveche o se vuelva a perder depende de la calidad del liderazgo y de la madurez de nosotros, los ciudadanos de a pie, los militantes de la Unidad. Porque en definitiva, todo pasa por nosotros. Las cosas positivas no van a "ocurrir" si nosotros no tenemos la estatura necesaria para lograr que ocurran. De eso se trata ¡Y claro que podemos! ¡Palante!

1 comentario:

  1. Claro que ha pasado mucho! Lo que no termino de ver es la conciencia del ciudadano de a pie. Sigo leyendo y oyendo a quienes quieren inventar el café con leche inventando, o, mejor dicho, invitando a que otros funden un nuevo frente democrático. Parece que seguimos en la adolescencia política. Ojalá tu análisis caiga en tierra fértil. Lo suscribo completico. Pa'lante.

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