lunes, 24 de julio de 2017

LÍDERES COMUNITARIOS DE LOS BARRIOS EMITEN COMUNICADO URGENTE AL GOBIERNO Y A LA OPOSICIÓN


Ante la situación que vive Venezuela en esta semana que se inicia hoy lunes 24 de Julio de 2017, cuando se conmemora el 234 aniversario del natalicio de nuestro verdadero Libertador Simón Bolívar, semana que ha sido descrita por políticos y analistas como un período de "choque de trenes", los luchadores sociales que formamos parte de la red del Radar de los Barrios nos dirigimos al país y al mundo para plantear lo siguiente:

1) DESDE EL CORAZÓN DE LOS BARRIOS POPULARES, DESDE LAS CATACUMBAS DONDE EL PUEBLO SUFRE. LUCHA Y APENAS SOBREVIVE, reiteramos el llamado al Gobierno para que suspenda la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que -tal y como hoy esta planteada- es inconsulta y negadora del voto universal. Este llamado lo hacemos venezolanos opositores, chavistas e independientes, comprometidos todos con la paz de Venezuela y con la vida de nuestros hijos, PUES AQUÍ EN EL PAÍS ES DONDE LOS TENEMOS Y DE LA PAZ DEL PAÍS DEPENDE LA VIDA DE NUESTROS HIJOS.

2) DESDE LOS BARRIOS HACEMOS UN LLAMADO TAMBIÉN A LA MESA DE LA UNIDAD DEMOCRÁTICA para que las acciones de legítima presión ciudadana que están convocando no faciliten la acción represiva de los cuerpos de seguridad del Estado y de los paramilitares oficialistas mal llamados "colectivos".  LA "NO VIOLENCIA ACTIVA" NO ES UNA FRASE VACÍA, ES UN COMPROMISO QUE DEBE EXPRESARSE EN EL DISEÑO Y DESARROLLO DE LAS ACCIONES QUE SE CONVOQUEN Y ORGANICEN,

3) EN ESE SENTIDOO SEÑALAMOS CON CLARIDAD NUESTRO DESACUERDO CON QUE DURANTE EL PARO CÍVICO CONVOCADO PARA LOS DIAS MIÉRCOLES 26 Y JUEVES 27 SE REALICEN SIMULTÁNEAMENTE LAS LLAMADAS "TRANCAS".  Si el Paro Cívico es exitoso, como estamos seguros que lo será y trabajaremos para que así sea, no habrá nadie a quien "trancar" en las calles desiertas. Pero si a pesar del llamado a paro algun ciudadano sale a la calle, el deber de la oposición democrática es convencerlo, no obligarlo a pararse por la fuerza.  SI LA OPOSICIÓN ES MORALMENTE SUPERIOR AL GOBIERNO, DEBE DEMOSTRARLO CON HECHOS.

4) SI CONTRA LA CONSTITUCIÓN, CONTRA EL AMOR A LA PATRIA Y CONTRA EL SENTIDO COMÚN, EL RÉGIMEN MANTIENE LA ÍRRITA CONVOCATORIA PARA EL DOMINGO 30 DE JULIO CONSIDERAMOS FUNDAMENTAL QUE EL JUSTO RECHAZO A ESA CONVOCATORIA ILEGAL E INCONSTITUCIONAL NO DEGENERE EN ENFRENTAMIENTOS NI CON EL PUEBLO UNIFORMADO QUE PARTICIPA DEL LLAMADO "PLAN REPÚBLICA" NI EN CONFRONTACIÓN CON LOS EMPLEADOS PÚBLICOS QUE, OBLIGADOS, PODRÍAN ACUDIR A ESE EVENTO.   Muy por el contrario, proponemos que la conducta del mayoritario pueblo democrático venezolano se oriente ese día a explicar las razones por las que no se debe participar en ese proceso y, en última instancia, orientar a los que bajo coacción laboral del patrono-Estado se vean obligados a votar como hacer para votar nulo.

5) FINALMENTE, LLAMAMOS A TODOS LOS VENEZOLANOS A MANTENER VIVO EL ESPÍRITU DE LA GESTA CÍVICA DEL 16 DE JULIO. El pueblo democrático quiere cambio y lo quiere en paz. Exigimos a los actores políticos que tengan el coraje necesario para realizar una NEGOCIACIÓN POLÍTICA que posibilite una TRANSICIÓN PACÍFICA a la democracia, con paz, justicia y respeto para todos.

VENEZUELA NO SE ACABA EL 30 DE JULIO.

EL FUTURO DE VENEZUELA SERA DE DEMOCRACIA Y CONVIVENCIA.

Por la Asociación Civil Radar de los Barrios:

Evelyn Martínez, Antímano; Manuel Mir, 23 de Enero; Sofía de Pascuale, El Junko;  Ingrid Palacios, Petare;  Carlos Texeira, La Guaira; Yelitza Donis, Consejo Comunal "El Carmen Socialista", Barrio El Carmen, Antímano;  Bernardo Guinand, El Radar en Positivo; Zaida Castillo, Vista Alegre

Caracas, 24 de Julio 2017
 

sábado, 22 de julio de 2017

¿POR QUÉ TODOS LOS EXTREMISTAS QUIEREN SEPULTAR EL 16J?



Según Laureano Márquez, en su artículo publicado en el semanario Tal Cual,  “El día 16 de julio de 2017 será más importante en nuestra historia de lo que nosotros mismos pensamos: es el triunfo de la ciudadanía”.

Con el coincide plenamente el sacerdote jesuita Pedro Trigo, uno de los más profundos conocedores de lo que ocurre en los sectores populares venezolanos, al señalar desde la revista SIC que “Lo que pasó el 16J fue demasiado grande”, para de inmediato alertar contra un peligro inminente: “Sería una pena que tanto la ciudadanía como los líderes no nos percatemos de este tesoro y nos vayamos hacia otras vías no fecundas. La más infecunda, la que el gobierno quiere provocar, es la confrontación total: La fuerza contra la fuerza para ver quién puede más. Eso sería perder la razón. Tenemos que mantenernos en nuestro terreno: vencer al mal a fuerza de bien”.

Peligro que también es advertido por Fernando Mires, que desde su blog señala: “El de después del 16J será, tanto en sus movilizaciones como en sus eventuales negociaciones –sí, negociaciones- un tiempo crucial. No serán los días de ninguna hora cero. Pero sí serán días peligrosos. Puede darse incluso el caso de que, como ya sucedió con Chávez y Erdogan, Maduro intente utilizar la ansiedad de políticos hambrientos de figuración, ejemplares que, lamentablemente, no son escasos en la oposición. Una de las tareas más importantes de esa oposición será, por lo mismo, neutralizar y/o aislar a eventuales salidas divisionistas que atenten en contra de la vía aceptada por su mayoría. Esa vía, hay que repetirlo, es constitucional, pacífica, democrática y electoral”. 

Los peligros que Mires ve en “políticos hambrientos de figuración”, Joaquín Villalobos los ubica en sectores políticos, minúsculos pero activos: “Es totalmente falso que en Venezuela haya una lucha entre izquierda revolucionaria y derecha fascista”, advierte desde el diario El País, de Madrid: “El régimen venezolano está enfrentado a una coalición de fuerzas esencialmente de centro que incluye a partidos, líderes, organizaciones sociales e intelectuales de izquierda que creen en la democracia y el mercado. Lo que está en juego en Venezuela es el futuro del centrismo político en Latinoamérica, porque en esta ocasión, las fuerzas democráticas no son compañeros de viaje de extremistas ni de derecha, ni de izquierda. La derrota del extremismo abre la posibilidad de alcanzar una mayor madurez democrática en el continente”.

Ha pasado apenas una semana de la multitudinaria hazaña del 16 de Julio, jornada en que millones de venezolanos le dijimos SI al cambio y exigimos que ese cambio fuera por la vía pacífica y electoral, y ya hoy Venezuela se encuentra nuevamente montada en los rieles de la confrontación violenta: Por un lado, el extremismo hecho gobierno insiste en convocar una “Constituyente” al margen de la Constitución y sin consultar al pueblo que –como se demostró el 16J- mayoritariamente la rechaza; Por otro, “políticos hambrientos de figuración”, como dice Mires, coqueteando con pequeños grupos radicalizados políticamente inmaduros, como señala Villalobos, lanzan o apoyan acciones al margen de una MUD en la que sus propios partidos están representados, y nadie allí se atreve a poner orden por temor a lucir “menos radical” que su competidor.

Pero la mayoría del pueblo quiere cambio y lo quiere en paz, como afirman Pedro Trigo y Laureano Márquez. Eso sólo será posible si los “moderados” de todos los sectores tienen el valor de romper el chantaje que les imponen los “radicales” de cada parcialidad. Si eso no ocurre, si los sectores que pudieran ser más responsables no tienen el valor político y el coraje cívico necesarios para posibilitar una transición ordenada y pacífica que permita a Venezuela salir de la confrontación política, del colapso económico y de la anomia social,  entonces esos sectores “moderados” –hoy mayoritarios- seguirán secuestrados por sus radicales hasta que esos radicales tengan la fuerza o la oportunidad para eliminarlos, y el país seguirá deslizándose por el tobogán de la destrucción institucional hacia el barranco de la violencia generalizada.

Y ese será, hay que decirlo, un escenario en el que nadie ganará, en el que todos perderemos, porque sea cual sea el resultado de una dinámica como esa, no será sostenible:  Si el régimen llegara a lograr que su “constituyente” fascistoide se vote e instale, y empiece a funcionar (como ya lo han anunciado Cabello y Flores) no como un órgano redactor de un texto constitucional sino como la dictadura de un grupo, como un “órgano de poder supraconstitucional”, tal dictadura corporativa tendría que enfrentar la rebeldía permanente de la mayoría del pueblo y el rechazo activo de la comunidad internacional, en medio además de una crisis económica que la dejará prácticamente sin margen de maniobra.  Podrán tener una borrachera de poder que durara semanas o pocos meses, pero un régimen así no tiene en realidad posibilidades de sobrevivir.  Por el contrario, su arbitrario desempeño lo llevara a perder cada día más apoyos y aliados, como ya esta ocurriendo…

Igualmente precario sería el escenario en que una eventual implosión del régimen o el triunfo de la presión de calle coloque en el poder a un oposición sin la habilidad o sin el deseo de construir las alianzas políticas, militares, económicas y sociales que garanticen la estabilidad del nuevo gobierno. Porque una cosa es derrotar al madurismo y otra muy distinta es gobernar con todo el chavismo en contra. Y más complejo aun es lograr hacerlo en tiempos de hiperinflación, situación que -como hemos visto en América Latina en años recientes- suele convertir a los gobiernos en frágiles y fugaces.  Salir de un poder inestable para entrar en una sucesión de “gobiernitos”, como ha ocurrido en Argentina, Ecuador o Bolivia, siempre es grave.  Hacerlo en una situación de disolución institucional y de fractura de la convivencia social como la que hoy presenta Venezuela sería suicida. Tal espiral pondría el poder en manos de la mafias y la vida del venezolano de a pie en manos de los pranes.

La clave para evitar que no ocurra una cosa ni la otra esta en lo que podríamos llamar el Espíritu del 16J: Un pueblo movilizado, usando el arma del hombre libre que es el voto, exigiendo acatamiento a la Constitución.  Suspender la convocatoria a la Constituyente y proceder a NEGOCIAR una transición pacífica y ordenada, que brinde GARANTÍAS a todos los actores, sería la consecuencia lógica de atender ese llamado del Soberano. Un proceso, hay que decirlo, sin vencedores ni vencidos, en el que TODOS asuman que la única posibilidad de que sus proyectos políticos y propuestas ideológicas puedan ser llevadas a la práctica pasa porque Venezuela exista como Nación y funcione como República Democrática.

Eso no es lo quieren todos los extremismos, que ven a Venezuela como un botín. Pero es lo que queremos la mayoría, que vivimos a Venezuela como un país, como un hogar. ¡Palante!

16J: LA PAZ, MANDATO DEL PUEBLO



 Columna publicada originalmente el domingo 16 de Julio 2017 en los diarios La Voz y 2001

El domingo 16 de Julio quedará para el futuro como un día histórico porque, más allá de los particulares resultados de la jornada, será la fecha que recuerde como, a pesar de tener al régimen y a otros actores menores (menores en poder de fuego, pero no en irresponsabilidad) azuzándolo para tomar los amargos atajos de la violencia, el pueblo venezolano prefirió siempre votar, aún si para ello tuvo que pasar por encima de un "poder electoral" convertido en contumaz saboteador de elecciones. 

Porque eso es lo que está ocurriendo hoy: El país inmenso, ese país que no suele participar ni en los mítines oficialistas de la Av. Bolívar ni en las marchas opositoras que nunca llegan a su destino; Ese país gigantesco que rechaza a Maduro aunque aún no se sienta expresado cabalmente en una propuesta opositora todavía difusa; Ese multitudinario país que quiere cambio con estabilidad, cambio con paz, cambio con reconstrucción, que no quiere cambiar una histeria por otra o un sectarismo rojo por otro de ningún otro color, ese país mayoritario salió hoy a votar. 

Si: A VOTAR. No la "defender la revolución". Tampoco a "incrementar la escalada". Venezuela salió masivamente a votar para decirle a toda la clase política cuál es el camino que la mayoría quiere y apoya: No el del chantaje madurista, para quien la paz es sinónimo de sumisión; Tampoco el de los supuestos radicales opositores, para quienes la paz es casi una mala palabra porque presuntamente busca "enfriar la calle".  

La inmensa mayoría nacional, el país descontento (que es muchísimo más grande que el país sumiso y hasta más grande que el país que protesta) quiere cambio, si, pero no un cambio "como sea", para utilizar las desafortunadas palabras del déspota: El cambio que quiere la inmensa mayoría de los venezolanos es un cambio EN PAZ Y POR LA PAZ, y ese es el mandato que hoy saldrá de las urnas. Tal afirmación es legítima no solo porque la respuesta afirmativa a las tres preguntas de la Consulta Nacional reiteran la búsqueda del cambio en paz a través de la No Violencia activa, sino por el más elocuente discurso, el discurso de los hechos: Si la inmensa cantidad de gente que hoy se movilizó a votar estuviera de acuerdo con un cambio violento hubiera acudido antes, con la misma masiva asertividad,  a cualquiera de las convocatorias que se realizaron bajo el signo de la confrontación. Pero no fue  así porque la mayoría quiere un cambio construido con los votos del pueblo, no con la sangre del pueblo. La movilización de hoy es la mejor prueba de ello.

Por todo ello, serán vanos los esfuerzos patéticos de Maduro, que intentará ignorar, negar y quizá hasta ridiculizar el éxito de la jornada, como vanos serán también los intentos de otros que pretenderán utilizar los resultados del 16J como supuesto argumento para agudizar la confrontación e "incrementar la escalada". Unos y otros estarán haciendo una lectura parcial, sesgada, interesada, del 16J. Y, por ello, insuficiente e incorrecta.

La verdad verdadera es que ese inmenso país que jamás salió a apoyar al régimen pero que tampoco salió jamás a "guarimbear" hoy salió a votar porque precisamente eso es lo que quiere: No un "sangrero" sino un cambio pacífico, no un "quien sabe" sino un rumbo seguro, no un "desenlace" sino una transición. 

Y para eso hace falta un liderazgo de verdad, con talla de estadista. Un liderazgo que no se equivoque hoy al interpretar el 16J como ya antes se equivocó al valorar el 6D. Un liderazgo, en fin, que en vez de tener la impaciencia para tratar de "provocar el desenlace", tenga la calidad necesaria para construir la transición. 

Ese es el voto que el país ha dado, en las urnas y en la calle. Palante!

sábado, 8 de julio de 2017

CARTA A LEOPOLDO LÓPEZ, MÁS CERCA DE LA LIBERTAD...



Leopoldo,  como sabes, parte de mi trabajo consiste en llenar de información las madrugadas venezolanas.  Desde hace casi 20 años la inmensa mayoría de las noticias no son buenas, y concretamente en los últimos tres meses han sido particularmente duras,  referidas al heroísmo del pueblo venezolano en su lucha por la libertad y la democracia, y también al muy elevado precio de sangre que la violencia represiva le ha hecho pagar por ello a nuestra abnegada juventud.

Pero hoy, sábado 8 de julio, amaneció distinto. Hoy una noticia que rebotó desde España (la hegemonía comunicacional es así, dictatorial y caprichosa) le informó a los venezolanos que ya tu no estas en la lóbrega prisión militar donde te ocultaba el miedo que te tienen tus carceleros.  Esa noticia nos indicó que tu estas otra vez con tus hijos, con Lilian, con Antonieta. Y aunque sabemos que “casa por cárcel sigue siendo cárcel”, como todos los días repiten nuestro admirado Antonio Ledezma y la valiente Mytzi, aunque sabemos que sólo te han cambiado el sitio de reclusión y que hay que seguir luchando hasta lograr la libertad plena, la tuya y la de toda Venezuela, te informo que en los labios de todos los venezolanos que en esta mañana me he cruzado  vi hoy una sonrisa de satisfacción, y en sus ojos un brillo de triunfo. Porque, Leopoldo, el hecho de que tu estés hoy mucho más cerca de la calle es para los venezolanos eso, un triunfo, es un signo claro de la victoria de la libertad creciente y de la inminente derrota de la maldad.

La mujer en el kiosco de periódicos, el señor que vende café en la esquina, el amigo que me vende las legumbres en el puesto de siempre y hasta el indigente que “pichachea” restos de alimentos en las afueras del mercado, todos coinciden esta mañana en un mismo punto: Si hoy estas en tu casa, si tu valiente mujer y tu decidida madre no tendrán que pasar ya por el escarnio y la violencia de que les impidan la visita en la cárcel o que el precio de realizarla sea la requisa humillante,  si tus pequeños hijos pueden hoy abrazarte una y otra vez, es porque tu y los tuyos se mantuvieron firmes, serenos, verticales, indoblegables, y porque el pueblo en la calle ha dado una lucha incansable por la libertad.

Sabes bien que tu salida de la prisión militar se da en un momento muy delicado de la crisis que atraviesa nuestro país.  Tenemos ante nosotros una posibilidad inmensa de avanzar en la reconstrucción social, moral, económica y política de Venezuela. Pero también enfrentamos riesgos muy graves y muy grandes, de confrontaciones que pueden dejar convertida a nuestra nación en escombros humeantes.  Para que el futuro cercano sea de oportunidades y no de tragedias, para que lo que venga sea una transición y no un desenlace,  Venezuela necesita tener un liderazgo firme y sereno, valiente y prudente.  El que tu estés hoy mucho más cerca de la libertad nutre y fortalece ese liderazgo, incrementando así las posibilidades de que la actual crisis no sólo termine, sino que además lo que venga después sea para bien.

Porque tu, que transformaste este período que tus carceleros quisieron que fuera de sumisión y castigo en un tiempo fecundo de reflexión profunda y de estudio, sabes mejor que nadie que Venezuela no espera de ti el furor del activista sino el compromiso del estadista.  Es claro ya para todos lo insostenible del actual estado de cosas. El tiempo que se agota no es sólo el de un régimen dictatorial. Los venezolanos estamos presenciando y protagonizando el quiebre de una hegemonía, el fin de un ciclo, el cierre de un tiempo histórico. Y no esta escrito en ninguna parte que “inevitablemente” lo que vendrá después “tenga” que ser mejor.  Para que efecto sea así, para que el cambio sea para bien, como lo quiere y merece Venezuela, es necesario que el cambio no “ocurra” sino que sea CONSTRUIDO.

Y eso es lo que nuestro país hoy demanda con urgencia:  Un liderazgo constructor de nuevas realidades.  Constructor de gobernabilidad, de paz, de las condiciones que hagan posible el esfuerzo mancomunado. Un liderazgo que convoque a los mejores, de todos los sectores.  Un liderazgo que, como el de ese Mandela que ambos admiramos, sea capaz de convocar incluso a quienes fueron sus carceleros para garantizar que la construcción del futuro fuera sostenible y segura, y de como resultado un país en el que todos podamos vivir, con libertad y sin miedo.

Se que en este país nuestro, en el que por muy buenas razones la gente ha desarrollado una gran capacidad para el escepticismo y el descreimiento, no faltaran tesis que intenten explicar esta decisión de otorgarte la medida de “casa por cárcel” como una “viveza”, una “maniobra” del régimen, o que intenten echar sombras hablando de supuestas “transacciones ocultas”.  No descarto, además, que algún factor del régimen busque algún “beneficio” marginal con esta situación, soñando con que tu libertad pudiera generar “tensiones” en el liderazgo democrático. Pero para mi el panorama esta claro: El régimen te sacó de la cárcel porque sencillamente ya no puede seguir teniéndote prisionero. Porque sabe que su tiempo histórico expiró, y que tu eres uno de los actores que tienen la capacidad y el liderazgo para definir y modelar el futuro.  

Leopoldo, el que tu estés hoy mucho mas cerca de la calle hace que Venezuela toda este mucho más cerca de la paz. Nadie puede pasar por alto que los sectores más irresponsables y violentos del régimen han encajado hoy una derrota. Hoy es mucho más factible que los venezolanos que queremos la paz sigamos avanzando, aislando y segregando a los violentos, procurando que lo que algunos ya presumían inevitable no se produzca y que es vez de confrontación tengamos transición. 

Recibe, amigo, mi palabra de solidaridad, afecto y respeto, extensiva a Lilian, a Antonieta, a Leopoldo padre y a tus hijos.  Desde mi sencilla condición de militante de la Unidad, de luchador popular y de ciudadano de a pie, te reitero el compromiso que compartimos de seguir trabajando por el cambio en paz, por la Venezuela que nos merecemos, esa mejor Venezuela que hoy esta mucho más cerca, contigo fuera de Ramo Verde.

¡Un gran abrazo! ¡Palante!

Jesús Chúo Torrealba

 

domingo, 2 de julio de 2017

DE "LA SIMÓN" A BARQUISIMETO: CINCO TAREAS URGENTES

 
Quien haya visto la mirada limpia de los estudiantes de la Universidad Simón Bolívar -transparentes en su indignación, honestos hasta en el susto- secuestrados en Caracas y “gaseados” en la cava de un camión por la Policía Nacional “Bolivariana; Quien haya visto la mirada torva y la conducta criminal de los paramilitares oficialistas que atracaron, saquearon y asesinaron este viernes 30 en Barquisimeto, con saldo de cuatro víctimas fatales. Quien haya visto una cosa y la otra, sabe lo que está en juego...

   
A ellos dirigimos estos planteamientos formulados en el foro “Tareas ciudadanas contra el fraude constituyente”, realizado en el Centro Cultural Chacao el pasado jueves 29, primer evento público que tuvo como ponentes a quienes siempre hemos estado en la oposición, como el Rector Benjamín Sharifker y quien esto escribe, junto a venezolanos chavistas hoy opuestos frontalmente al régimen madurista, como Fernando Vegas, ex primer vicepresidente del TSJ, y Gonzalo Gómez, fundador del portal Aporrea.org. 
 
 
PRIMERA TAREA: ¡PRIVILEGIAR LA ORGANIZACIÓN! 
 
Aunque los actores políticos hasta ahora han privilegiado la movilización y el activismo, los ciudadanos sabemos que para lograr el cambio es indispensable un esfuerzo sostenido, de intensidad y calidad creciente, y que la única forma de lograrlo y mantenerlo es con ORGANIZACIÓN CIUDADANA. En ese sentido celebramos hace semanas el anuncio de creación del Frente Nacional de Defensa de la Constitución como espacio de encuentro de TODOS los venezolanos (opositores y chavistas, civiles y militares, dirigentes y ciudadanos, los pobres de siempre y los empobrecidos de ahora…) que atendemos al llamado del Artículo 333 de nuestra Carta Magna. 

 
SEGUNDA TAREA: ORGANIZARNOS DESDE LA BASE

Hay que activar y fortalecer la organización que ahora exista en la comunidad: asociación de vecinos, consejo comunal, asamblea de ciudadanos, junta de condominio, la que haya. Hay que crear Comités de Defensa de la Constitución como espacios de base del Frente en cada comunidad, edificio, urbanismo, centro de estudio o de trabajo. Si los partidos se empeñan en que deben llamarse "Comité de Rescate de la Democracia", que así sea. Pero que existan, funcionen y sirvan para que fluya la información, se organice la participación y se actúe con seguridad, reduciendo los costos de la participación.

 
TERCERA TAREA: ASUMIR Y EJERCER CON RESPONSABILIDAD LA AUTONOMÍA 

Los organizaciones comunitarias de base deben instalarse sin esperar “línea” de ningún centro de poder. Su visión esta plasmada en el artículo 2 de la Constitución: hacer de Venezuela “un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia”, y su misión es la defensa de la Constitución Nacional mediante la NO VIOLENCIA ACTIVA. Esa autonomía debemos ejercerla con responsabilidad: ¡No al “dibujo libre”, si a la protesta pacífica y disciplinada! 

 
CUARTA TAREA: DIFUNDIR INTENSAMENTE EL DECÁLOGO DE LOS #DEFENSORESDELACONSTITUCIÓN: 

1.:  Defendemos la Constitución porque en 1999 fue aprobada por los venezolanos y luego en 2007 fue ratificada en referendo.

 2.:  Defendemos la Constitución porque consagra la DEMOCRACIA participativa y protagónica, no la dictadura (preámbulo de la CRBV)

 3.: Defendemos la Constitución porque establece como principio el PLURALISMO, no el socialismo ni el capitalismo, ni ningún dogma de Estado (Art. 2)

 4.: Defendemos la Constitución porque establece y ampara tanto la PROPIEDAD PRIVADA como la LIBERTAD DE TRABAJO (Art. 112)

 5.: Defendemos la Constitución porque reconoce el derecho de la familia a incidir y participar activamente en la educación de sus hijos (Art. 102)

 6.: Defendemos la Constitución porque establece que la Fuerza Armada Nacional debe ser profesional, no partidista, y debe estar al servicio de la Nación y no de ningún grupo o personalidad (Art. 328)

 7.: Defendemos la Constitución porque establece para la Administración Pública principios que son INCOMPATIBLES con la corrupción (Art. 141)

 8.: Defendemos la Constitución porque establece la libertad de expresión y PROHIBE la censura (Art. 57)

 9.: Defendemos la Constitución porque establece la LIBERTAD DE RELIGIÓN Y DE CULTO, así como el derecho de la familia a definir que tipo de educación religiosa recibirán sus hijos (Art. 59)

 10.: Finalmente, defendemos la Constitución porque, tras el examen de los nueve puntos anteriores, resulta evidente que el problema de nuestro país no es el texto constitucional.  Muy por el contrario, el problema de Venezuela es que tenemos un régimen que VIOLA sistemáticamente la Carta Magna.



QUINTA TAREA: ORGANIZAR LA PROTESTA PACÍFICA Y PEDAGÓGICA EN EL PERÍMETRO DE LOS CENTROS DE VOTACIÓN 

Creemos importante evitar que se produzcan enfrentamientos entre las comunidades y el Plan República. Esa posibilidad la consideramos tácticamente desastrosa y estratégicamente equivocada. Pero si creemos posible, necesario y eficiente, si el régimen insiste en imponer la realización de una elección fraudulenta A PESAR Y EN CONTRA DE LA MAYORÍA DEL PUEBLO, que el perímetro de los centros de votación esté ocupado durante toda la jornada del 30 de Julio por vecinos que apoyen con agua y alimentos a los efectivos del Plan República, al mismo tiempo que expliquen a toda persona que por el motivo que sea intente acceder al centro de votación, cuales son las razones ciudadanas para enfrentar la Constituyente con la abstención activa y la protesta pacífica. 

Derrotar el fraude constituyente es necesario y posible, uniendo fuerza del pueblo y habilidad en la conducción  ¡Palante!

 

domingo, 25 de junio de 2017

LA CRISIS... ¡DESDE LAS VÍCTIMAS! (A Pompeyo Márquez y su eterna lucha por la libertad)

 
Los actores políticos suelen querer "victorias".  Los ciudadanos de a pie suelen exigir soluciones. No siempre el esfuerzo de los menos por lograr triunfos está conectado con la necesidad de los más por encontrar alivio. Por eso el análisis de la actual crisis nacional llega a conclusiones tan distintas cuando se hace no desde la óptica de los bandos en pugna, sino desde el dolor de la gente.

 
Para la inmensa mayoría de los venezolanos, las explicaciones del régimen sobre causas y culpables de la crisis no son creíbles. Sobre este punto coinciden ampliamente la calle y los sondeos de opinión: La "guerra económica" es una tesis que el país jamás compró, y la masiva desaprobación de Maduro es un indicador claro de a quién el país considera culpable del desastre. La razón de esto es sencilla: Es muy difícil, hasta para el chavista que más idolatre la memoria de su líder fallecido, darle crédito a la palabra de un burócrata que le exige "lealtad", "disciplina" y sobre todo "paciencia"... mientras exhibe obscenamente su riqueza mal habida. 

 
Para Maduro el problema es cómo sobrevivir aferrado al poder la mayor cantidad de tiempo posible, sea al precio que sea -con tal de que ese precio lo paguen otros-.  Para el ciudadano de a pie, incluyendo a los chavistas, el problema es que mientras Maduro este en el poder el país no tendrá confianza, ni trabajo, ni seguridad. "Una contradicción antagónica", como dirían los viejos comunistas.

 
Pero Maduro quiere "su" victoria. Quiere imponer su constituyente, esa parodia que -al violar el principio democrático universal "un ciudadano, un voto" y al violentar groseramente el principio constitucional de la representación proporcional- se condenó a sí misma a la ilegitimidad absoluta. En el supuesto negado de que el madurismo consiga esa victoria, las soluciones que reclama el pueblo llano no llegarán, porque lograrlas implica una capacidad técnica, una calidad política y una honestidad administrativa que el madurismo ni posee ni puede improvisar. La crisis le estallaría en la cara, como ocurrió el pasado 17 de diciembre de 2016 por el absurdo retiro del billete de a cien, pero esta vez el estallido estaría referido a la debacle económica y social que se producirá cuando en pocos meses ese régimen tenga que escoger entre caer en default o reducir casi a cero las importaciones, opciones ambas catastróficas para el pueblo llano. Y en ese escenario el madurismo no podría evadir su responsabilidad o "repartir culpas", porque se encontraría en la soledad de un supraconstitucional poder absoluto...

 
Dicho en pocas palabras, en el supuesto negado de que el madurismo logre en 40 días la victoria que quiere, muy probablemente tendrá en 130 días el colapso que merece. 

Esta conclusión sobre lo improbable e indeseable de una hipotética victoria madurista quizá haga sonreír de satisfacción a más de un opositor. Pero antes  que empiece el triunfalismo, es prudente que se tomen en cuenta algunos asuntos por resolver.

Ciertamente, el hecho de que la determinante mayoría del país ubique a Maduro, a su régimen y a su proyecto político como los culpables directos del hambre, la violencia y la muerte, convierte a la oposición en convocante eficiente de las protestas de calle y en favorito obvio de los sondeos de opinión. Pero transformar la opción de poder en poder efectivo pasa por lograr la victoria, poder defenderla y saber ejercerla. Y esto a su vez depende de que la victoria opositora no sea una versión amarilla, anaranjada, azul o blanca del concepto chavista del triunfo político. 

 
En efecto, la pretensión de "ganar al estilo Chavez" (el ganador se lo lleva todo, el juego "suma cero") no es exclusiva de Maduro y su constituyente inconstitucional. La también inconstitucional idea de las "elecciones generales" esconde esa misma ambición rojiza: Si bien ya casi todos los venezolanos estamos de acuerdo en que el régimen que padecemos es alguna variante de dictadura, esta dictadura sería una modalidad bien peculiar si llegara a aceptar, por mera presión social, la realización de 335 elecciones municipales, 24 elecciones regionales y una elección nacional, comicios que en el escenario actual perderían -casi todos- por paliza. 

Más difícil que lograr una "victoria" opositora en esos términos sería construir, a partir de un "triunfo" así obtenido, la gobernabilidad indispensable para reconstruir la economía, la convivencia y la institucionalidad de esta Venezuela devastada por 18 años de sectarismo pugnaz y saqueo masivo.  En el supuesto poco probable de que la oposición acceda al poder mediante el simple aplastamiento electoral de su adversario ("elecciones generales"), construir las soluciones que el pueblo requiere con urgencia se dificultaría gravemente, pues para sacar adelante este país hace falta hacer una excelente gestión de gobierno, y para ello es indispensable tener un marco de estabilidad política, seguridad jurídica, confianza económica y paz social, algo difícil de alcanzar si no se entiende que una cosa es desalojar al madurismo del poder y otra muy distinta es pretender gobernar con todo el chavismo en beligerante oposición.

 
Como reiteradamente ha advertido el Padre Luis Ugalde, si la oposición gana pero el nuevo poder no tiene la base de apoyo necesaria y el plan que haga posible ese apoyo, "ese nuevo gobierno no duraría ni tres meses". 

 
Para pasar de la actual confrontación a la estabilidad necesaria para reconstruir  hay que tener un gobierno respaldado por sólidas alianzas en lo político, si, pero también en lo económico, lo social y lo militar.  Y una realidad así no nace de ganar un "juego suma cero", sino de una transición que incorpore al proceso democratizador (no necesariamente al gobierno, pero si al pacto político de estabilización del país) a todos los factores indispensables, algunos de los cuales están hoy vinculados a la órbita del régimen decadente. Como se ve, entonces, el "como" se llegue a la victoria y la forma en que esa victoria se ejerza son fundamentales para que la nueva realidad sea políticamente viable y socialmente sostenible.



Procesar la crisis desde las necesidades y urgencias de las víctimas, desde el dolor de los pobres de siempre y desde la rabia de los empobrecidos de ahora, nos lleva entonces a conclusiones distintas a las de los actores políticos tradicionales: Maduro solo quiere atornillarse en el mando, y en la acera de enfrente algunos sólo muestran impaciencia por sustituirlo. Pero el país no sólo necesita otro gobierno, sino además que ese gobierno sea, de verdad, distinto. No basta con vencer al madurismo: Además hay que vencer la forma madurista de hacer política, el "juego suma cero".  Para eso hay que vencer la constituyente fascista y superar la "épica".... para eso hay que construir la transición. 

¡Palante!