domingo, 18 de marzo de 2018

LA DIVISIÓN DE LOS “MONOLÍTICOS” Y LA “UNIDAD” DE LOS DIVIDIDOS...

 
Siempre se ha dicho que “la oposición venezolana se divide mientras que el oficialismo, aunque tenga mil problemas internos, al final siempre obedece a una sola línea y a un solo propósito”. Eso era así, desde hace 18 años… ¡Hasta ahora!

LA DIVISIÓN DE LOS “MONOLÍTICOS”

En efecto, lo que estamos presenciando con la detención de un grupo de oficiales que ejercían el comando de unidades militares en Los Andes, en el centro del país y en el mismo Fuerte Tiuna es nada mas y nada menos que la fractura mas importante que ha sufrido el oficialismo desde 1999.  Porque, como bien puntualizó la periodista especializada en la fuente militar Sebastiana Barraez, “los militares detenidos no son ‘derechistas’, ‘opositores’ ni nada parecido:  Son ‘febreristas’, dicen reivindicar el ‘proyecto original de Chávez’ y lo que ellos denominan como ‘su legado’”. 

Enfrenta esta fractura en ese pilar crucial es muy grave para un régimen que -ya sin carisma, con mucho menos dinero que antes y con muchísimo menos pueblo- solo le queda como sustento fundamental el apoyo castrense.  El respaldo militar “monolítico” parece ser cosa del pasado, y no por la acción deletérea de “los susurros de la derecha y los cantos del sirena del Imperio” sino por tres motivos mucho más devastadores:  El asco, la culpa y el miedo.


 
LA “UNIDAD” DE LOS DIVIDIDOS, EL “YO UNIDO CONMIGO MISMO”

Mientras estos graves eventos ocurren en la acera del oficialismo, en la oposición político-partidista se produce una dinámica que aun puede ser detenida por la presión (solidaria pero decidida) de la ciudadanía opositora: Aunque es evidente que en la oposición partidista hay tres políticas, quienes las representan dicen “la oposición esta unida porque la oposición soy yo, todos los demás son unos vendidos, entregados, loquitos, etc..  Así que la oposición esta unida: Yo estoy unido conmigo mismo, y eso es la unidad”.

No es, lamentablemente, un chiste, aunque lo parezca:  El pasado viernes la dirigente María Corina Machado afirma que su partido (Vente) y su plataforma (Soy Venezuela) son “el último reducto de la dignidad en Venezuela”.  Es decir: El resto del campo democrático no sólo no es oposición, sino que ni siquiera esta integrado por “venezolanos dignos”.  Por otro lado, el llamado “Frente Amplio” (el G4, los grupos que aceptan su hegemonía y algunos aliados de la sociedad civil que contribuyen a hacer creíble al conjunto) actúan como si ellos fueran “la oposición” y todos los demás actores fueran meramente “periferia” o suburbios. Finalmente, el candidato Henri Falcón tilda a los demás actores de la oposición de “abstencionistas” declarados u ocultos, y asume entonces en solitario la representación de la “oposición democrática”, esto es, la que cree en el voto como mecanismo fundamental de lucha.

En otras palabras:  el juego entre las tres políticas que hoy existen en la oposición venezolana parece consistir en que “el primero que reconozca que los otros dos existen, pierde”.  La realidad, desgraciadamente, es que pierden todos:  Pierden ante el pueblo venezolano, que solo les reconoce algún chance si están unidos, y pierden ante una comunidad internacional que, por muy solidaria que sea, no puede dejar de advertir que una oposición incapaz de tener gobernabilidad interna difícilmente pueda dar gobernabilidad al país.


 
GOBIERNO FRACTURADO, OPOSICIÓN DIVIDIDA Y PAÍS EN CRISIS TERMINAL

Ciertamente, un gobierno fracturado en el principal pilar de apoyo que le queda y una oposición dividida no pueden darle gobernabilidad, estabilidad, paz y prosperidad a un país, y mucho menos a una Venezuela sumida en la crisis más severa desde el siglo XIX en tiempos de la Guerra Federal.

Es importante que quien tenga edad lo recuerde y quien no la tenga se informe:  La crisis que en nuestro país destruyó la democracia representativa (la única que existe, porque la “democracia directa” es una falacia plebiscitaria del autoritarismo) se extendió durante 15 largos años, desde el 18 de febrero de 1983 -cuando el crack económico del “Viernes Negro” inició la hoy vertiginosa destrucción de nuestra moneda- hasta el 6 de diciembre de 1998, Hugo Chávez se transformo en Presidente electo.  En medio de estas fechas hubo otras dos, también “febreristas”: El 27 de Febrero de 1989, cuando se produjo la convulsión social conocida como “El Sacudón”, y el 4 de Febrero de 1992, cuando fue perpetrado el sangriento y fracasado golpe de estado dirigido por Hugo Chávez. 

Estas crisis, que los gobiernos del período democrático no supieron, no pudieron o no quisieron enfrentar a lo largo de tres lustros, el régimen de Maduro ahora las esta experimentando AL MISMO TIEMPO:  Tenemos hoy una crisis económica brutal,  mucho más grave que la de 1983, pues ésta presenta hiperinflación salvaje, destrucción de todo nuestro aparato productivo incluyendo a PDVSA y reducción a mínimos históricos de las reservas internacionales; Tenemos hoy, como en 1989, una convulsión social aguda, pero mucho más grave que la anterior, porque no esta concentrada en el tiempo y en el espacio, sino diseminada por todo el país durante los últimos cinco años, determinada no por una escasez puntual sino por el desabastecimiento crónico de alimentos y medicinas, el colapso simultáneo de todas las redes de servicios públicos y el control territorial que ahora ejerce el hampa en ciudades y pueblos; Tenemos finalmente, como en 1992, una crisis político-militar, pero muchísimo más grave que la de hace 26 años, pues al agotamiento del sistema político y al descontento en los cuarteles se suma ahora la ruptura de la paz social y la destrucción sistemática de las instituciones.


 
AUNQUE UD. NO LO CREA, TODO ESTO PUEDE EMPEORAR “DE GOLPE”

Esa es la bomba que hay que desarmar, si es que aun hay tiempo para hacerlo. Pero que nadie se engañe:  Esta es una crisis terminal, no del país (porque los países no se acaban) sino del modelo político y económico que ha enmarcado la convivencia de los venezolanos.  Esto va a cambiar, y rápido, eso es seguro.  Lo que no es seguro es que ese cambio inevitable sea para bien.  No hemos tocado fondo:  Lo países petroleros, literalmente, “no tienen fondo”. El cambio puede ser para peor, del desastre crónico al caos agudo, de la violencia contenida a la violencia abierta,  del hambre actual a la miseria abyecta.  Si. Desgraciadamente , todo eso puede pasar.  TODO ESTO PUEDE EMPEORAR “DE GOLPE”. Si la actual crisis sistémica termina en un “desenlace” nadie sabe lo que puede ocurrir, y los peores escenarios pueden ser, además de posibles, altamente probables.


 
LA RESPUESTA NO VENDRA DE LA “MAGIA” SINO DE LA POLÍTICA

Construir una alternativa a ese peligro pasa porque en vez de “desenlace” tengamos una “transición”.  Y no una “transición del capitalismo al socialismo”, como en forma fantasiosa han dicho voceros oficialistas; Tampoco una “transición de la dictadura a la democracia”, consigna utilizada por algunos voceros opositores para quienes la palabra “transición” pareciera significar “cambio brusco”, en vez de su real y gradualista sigificado.  En realidad, la transición que Venezuela necesita esta más allá de la quincalla politiquera.  Lo que esta planteado como urgencia nacional es una transición que nos pueda llevar del caos a la normalidad, del hambre al abastecimiento, de la hiperinflación a la estabilidad económica, de la tiranía del miedo a la seguridad ciudadana que sólo puede proporcionar la reinstitucionalización democrática del país.  La condición básica para que eso ocurra es que logremos entre todos evitar el barranco de la violencia.  Por eso repetimos lo que hemos dicho antes:  La transición para que sea exitosa tiene que ser pacífica, y para que sea pacífica tiene que ser pactada, es decir, tiene que ser construida con los instrumentos y la racionalidad de la política.  


 
“LOS POLÍTICOS” NO ACTUARÁN DE MANERA DIFERENTE  SI LOS CIUDADANOS NO LO EXIGIMOS

Para que “la política” tenga espacio es necesario cambiar el perfil y conducta de los actores:  Un gobierno fracturado y una oposición dividida no son contrapartes confiables en ningún proceso de interacción política.  Por eso los ciudadanos tenemos hoy tareas gigantescas y urgentes.  Los ciudadanos pro-oficialistas deben superar las barreras del chantaje clientelar y del terrorismo judicial aplicado a los disidentes, y deben presionar con dureza a sus dirigentes de las diferentes facciones del régimen para que asuman una realidad:  Ya no tienen la legitimidad que da sólo da el respaldo del pueblo.  Ya no tienen el poder que sólo la calle da.  Esa cúpula tiene, por ahora, el control de los negocios y de las armas.  Pero no tienen el poder.

Los ciudadanos pro-opositores, por nuestra parte, tenemos que presionar con solidaria dureza para que las tres políticas que hoy coexisten en la oposición converjan en una única plataforma.  La oposición tampoco tiene el poder de la calle:  Tiene que conquistarlo. Para conquistarlo tiene que ser creíble, y para ser creíble tiene que estar unida de verdad.  El G4, Falcón, María Corina y Ledezma tienen que pactar entre ellos y ponerse de acuerdo. ¿Difícil? Si, seguro. Pero más difícil será llegar al poder y sacar a Venezuela de la crisis.  Si no pueden con esto, menos podrán con aquello. 




TIC TAC… TIC TAC…

Como suelen decir los marxistas cuando analizan situaciones como la que hoy existe en Venezuela, vivimos tiempos “pre-revolucionarios”.  Y las revoluciones, ya lo sabemos, jamás ofrecen resultados que justifiquen la sangre que por ellas se derrama.  Hay que evitarle más dolor y muerte a los venezolanos, hay que evitar más hambre y más compatriotas huyendo de nuestro país.  Queda muy poco tiempo para hacer bien lo que hay que hacer, pero hay que intentarlo. Aquí. Ahora. Esto que esta pasando no es una película, es la vida.  Y puede también ser la muerte. La responsabilidad de la dirigencia inmensa. Pero el trabajo de los ciudadanos es presionar a esa dirigencia para que actúe con la serenidad, la humildad y el acierto que esta hora oscura requiere.   

Queda muy poco margen y muy poco tiempo, pero aun se puede. Hay que hacer que se pueda ¡Palante!


sábado, 10 de marzo de 2018

TRES POLÍTICAS, DOS ACTOS... ¿UN SOLO "FRENTE"?

 
En la oposición venezolana son reconocibles hoy al menos tres políticas: La que representan María Corina Machado y Antonio Ledezma, agrupados en la plataforma “Soy Venezuela”; La que representan los partidos del llamado “G4” (Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo) y sus dirigentes mas connotados (la dupla Borges-Capriles, la dupla López-Guevara, Henry Ramos, Manuel Rosales), y finalmente la que en la actualidad tiene como centro la candidatura del ex gobernador Henry Falcón.  Cada agrupamiento tiene aciertos y errores, luces y sombras, fortalezas y debilidades.

   
Como esfuerzo para unificar en un solo torrente esas tres políticas, el pasado martes 6 se produjo en el Aula Magna de la UCV un evento que, presentado como “Asamblea de la Sociedad Civil” y bajo la consigna “Venezuela Unida No Se Rinde”, constituyó un éxito total, no sólo por el llenazo del aforo sino por la variedad de los actores sociales que allí hablaron y por el inmenso respeto que caracterizó el encuentro:  Nadie trató de tomar ventaja de la tribuna, nadie intentó halar la brasa para su sardina, la proclama final no se tradujo ni en un llamado a la abstención ni en un manifiesto por la participación: “¡Unidad y hoja de ruta común!” fue la exigencia de los presentes.
 
 
Cuarenta y ocho horas después, el jueves 8, se produjo otro evento.  De dimensiones más reducidas y de impacto considerablemente menor, pero igualmente importante y respetable.  Actuando como convocantes y ejerciendo las prerrogativas que tal condición implica, los partidos del llamado “G4” invitaron a los actores políticos y sociales que consideraron pertinentes, y en ese contexto no propusieron sino que “informaron” la constitución de una nueva plataforma, llamada “Frente Amplio Venezuela Libre”, con una estructura ya definida y una agenda pre-establecida, que inicia con la previsible convocatoria de dos “marchas” centradas en el tema de las “condiciones electorales”.

 
Veamos: ¿Este escenario de tres políticas en el campo democrático ha sido modificado por los dos eventos realizados en la semana que recién culminó? ¿Tenemos en Venezuela hoy una sola política opositora, una plataforma unitaria con todos los actores y una única hoja de ruta que combine los distintos tableros (electoral, político, social, nacional e internacional) en que debe darse la lucha? La respuesta es no. Al menos, no todavía.

Y decimos “todavía” porque queremos ser optimistas, porque queremos ver el vaso medio lleno y no medio vacío, porque queremos creer y confiar en la buena fe de los actores políticos y sociales involucrados y sobre todo porque queremos seguir creyendo en un futuro democrático para Venezuela.

 
Por eso, así como saludamos el evento de la sociedad civil del martes 6 y lo calificamos como esperanzador, saludamos también el acto organizado por algunos partidos el jueves 8, y no vacilamos en calificarlo como positivo, porque muestra la recomposición del llamado G4: En efecto, el dirigente Henrique Capriles, que hace muy poco afirmó que “jamás estaría en la misma mesa con Henry Ramos Allup”, en ese evento estuvo justo al lado del líder de AD, silla con silla.  El dirigente Ramón Guillermo Aveledo, antes execrado por Freddy Guevara y su partido Voluntad Popular, ahora es presentado por el propio Guevara en su cuenta de twitter como vocero de los partidos en el “Frente” anunciado ese día. En fin, la reunificación de uno de los factores de la oposición debe saludarse como positiva, pues puede ser parte del proceso de reencuentro de la totalidad del campo democrático.

 
Pero tal como es posible saludar como positivos esos eventos también es necesario recordar que son insuficientes:  Sigue siendo urgente que se establezcan vasos comunicantes entre “Soy Venezuela”, el “Frente Amplio” y la coalición de partidos que apoya la candidatura de Henry Falcón; El adversario tiene muchos recursos y ningún escrúpulo, y eso obliga a que la política democrática sea claramente unitaria si quiere ser exitosa.
 
 
Esta urgencia esta determinada porque, como bien afirma la Declaración de los Barrios de Caracas que saludó al evento del martes 6 de marzo en el Aula Magna de la UCV, “ningún discurso político, de gobierno o de oposición, supera en gravedad y dramatismo el día a día de los venezolanos: Niños muriendo de hambre, ancianos falleciendo en las colas para cobrar pensiones que no alcanzan para nada, madres llorando en abastos y mercados, hombres que pierden el trabajo por no tener efectivo con que pagar el pasaje… Esa es la realidad que enfrenta la inmensa mayoría de los venezolanos, mientras el gobierno monta su carnaval electoral y la oposición se debate entre votar o abstenerse, el pueblo venezolano muere de hambre, de mengua, de rabia”.

   
Por eso, afirmaron los lideres comunitarios agrupados en la red del Radar de los Barrios en mensaje que hoy difundimos y apoyamos, “desde el corazón de los barrios populares… exigimos que TODOS los actores políticos expongan no ‘consignas’ sino los contenidos de sus propuestas. Y que sobre esos contenidos se pongan de acuerdo. Y que ese acuerdo se materialice en una nueva plataforma unitaria con una única hoja de ruta”.
 


Sería ideal que ese objetivo se alcance antes del 20 de mayo. Pero, si no es así, es fundamental que las actuaciones de los actores políticos distintos al madurismo estén signadas por el respeto mutuo, por el cese de las agresiones entre demócratas, por la no descalificación entre quienes tenemos un mismo adversario, para que después del 20M -es decir, dentro de apenas 71 días, cuando ya lo electoral no pueda separarnos- podamos reunirnos TODOS en una plataforma política y ciudadana realmente amplia, capaz de lograr pacífica y democráticamente que en los siguientes 223 días, es decir, en el lapso que va del 21 de mayo al 31 de diciembre de 2018, se produzca el inicio de la transición política que marque el fin del autoritarismo hambreador y el inicio del esfuerzo de reconstrucción nacional  que nos permita a todos levantar un país normal, con alimentos y medicinas, con democracia y libertad, con empleo y servicios públicos, con un gobierno que  efectivamente tenga la voluntad política, la capacidad técnica y el apoyo social necesario para derrotar la hiperinflación y romper el aislamiento internacional.

¡Unidos si se puede! ¡Palante! 


martes, 6 de marzo de 2018

 
¡Venezuela Unida No Se Rinde!

ANTE INMINENTE COLAPSO DEL PAÍS
LOS BARRIOS EXIGIMOS UNIDAD Y HOJA DE RUTA

Ningún discurso político, de gobierno o de oposición, supera en gravedad y dramatismo el día a día de los venezolanos: Niños muriendo de hambre en hospitales y basureros, ancianos falleciendo en las colas para cobrar pensiones que no alcanzan para nada, madres llorando en abastos y mercados porque no encuentran que comprar o lo que encuentran tiene precios inaccesibles, hombres que pierden el trabajo por no tener efectivo con que pagar el pasaje en unidades de transporte público que tampoco circulan por escasez y altos costos de repuestos y consumibles… Esa es la realidad que enfrenta cada día la inmensa mayoría de los venezolanos. Una realidad que, además tiende a agravarse, no a resolverse…

Ante este drama, el gobierno reacciona gastando miles de millones de bolívares en una campaña electoral adelantada. Afiches, cuñas de radio y TV, canciones y pendones, mucha publicidad intentando disimular la ausencia rotunda del pueblo que alguna vez les acompañó. El dinero que no se invierte en alimentos y medicinas, el dinero que no esta ni en las escuelas o los hospitales, si se puede encontrar, a manos llenas, en la campaña electoral gobiernera.  El dinero que se podría utilizar para salvar vidas el gobierno lo utiliza para el maquillaje electoral del proyecto que nos ha traído a todos miseria y muerte.

 
En la acera de enfrente, en la dirección político-partidista de la oposición, donde debiera estar la alternativa al caos, donde debería estar una referencia clara de como hacer bien lo que hay que hacer, para derrotar al régimen e iniciar un proceso de reconstrucción nacional que detenga el hambre y la muerte, los venezolanos no encontramos todavía una señal clara de que como avanzar:  Por un lado, unos grupos políticos llaman a no votar, sin explicar aun que debemos hacer antes, durante y después del 20 de Mayo para lograr en 2018 la realización de elecciones presidenciales libres y competitivas, como lo establece la Constitución;  Por otro lado, otros grupos lanzan una candidatura presidencial, sin explicar aun como va a hacer para lograr el voto masivo de quienes desconfían de esta convocatoria y cómo van a defender el voto que obtengan, a fin de evitar que la participación electoral se traduzca en mera legitimación de unas elecciones rechazadas y bajo sospecha.  De esta manera, mientras el gobierno monta su carnaval electoral y la oposición se debate entre votar o abstenerse, el pueblo venezolano muere de hambre, de mengua, de rabia.



Desde el corazón de los barrios populares, desde la Asociación Civil Radar de los Barrios, ratificamos que Venezuela Unida No Se Rinde. Que el cambio democrático no sólo es “posible” sino que es urgente. Que los que queremos derrotar el hambre y vivir en democracia somos una mayoría social capaz de convertirse en poder político. Y que lo único que falta para eso es tener una dirigencia (la actual, o la que emerja) que este a la altura de la crisis y de la esperanza del pueblo.  Desde los barrios exigimos que TODOS los actores políticos expongan no las “consignas”, sino los contenidos de sus propuestas. Y que sobre esos contenidos se pongan de acuerdo. Y que ese acuerdo se materialice en una nueva plataforma unitaria con una única hoja de ruta.

Hoy el dilema del pueblo venezolanos no es abstenerse o votar. ¡Para todos, lo vital es MOVILIZARSE, unidos, con una dirección colectiva, una vocería coherente y una hoja de ruta de todos, para alcanzar que la Constitución se cumpla y tengamos elecciones presidenciales libres en 2018!

Esa es la EXIGENCIA que hacemos desde las calles, las escaleras, los callejones, los ranchos, los bloques, desde los espacios en que el pueblo sufre…  ¡Y ya no espera!

Asociación Civil Radar de los Barrios


Caracas, 6 de Marzo de 2018

domingo, 18 de febrero de 2018

¿QUE ES LO QUE TU QUIERES?

 
¿No quieres votar, porque estas harto de la trampa gobiernera y consideras que votar sin garantías es convalidar el fraude? ¿O quieres votar, porque crees que la pelea es peleando, y que solo se conquistarán condiciones electorales justas participando y exigiendo, y que ausentarse es precisamente lo que quiere el régimen? En cualquiera de los dos casos es probable que tengas razón.  Pero, también en cualquiera de ambos casos, puede que a ese razonamiento le falte más, mucho más, para que eso que “te provoca” hacer se transforme en una acción política eficaz contra la dictadura, y no en mero “desahogo” individual.

 
TARDE SIEMPRE

El pasado 23 de enero, hace hoy 27 días, la írrita constituyente madurista decidió convocar a elecciones presidenciales “en el primer cuatrimestre de 2018”; El pasado 7 de febrero, hace hoy 11 días, el Consejo Nacional Electoral oficializó la convocatoria a elecciones presidenciales para el próximo 22 de abril.  Sobre esas convocatorias ya se han pronunciado muchísimos actores, dentro y fuera de Venezuela: Desde los 14 países del Grupo de Lima hasta los 28 estados de la Unión Europea; Desde las organizaciones no gubernamentales hasta los ciudadanos de a pie.  Los únicos que –al menos hasta el momento de escribir estas líneas- han mantenido un curioso, exasperante y ciertamente irresponsable silencio, son los que, curiosamente, se ven interpelados directamente por esa convocatoria: los partidos políticos que “deberían” integrar la dirección política de la sociedad democrática venezolana.

 
EL SILENCIO NO EXCUSA, ¡ACUSA!

El silencio también es un discurso. En algunos casos, el silencio puede ser producto de la discreción, la prudencia, la necesaria cautela en el abordaje de temas que, por su delicada y explosiva naturaleza, requieren de mucho debate y amplia consulta. Pero ocurre que el silencio igualmente puede ser el resultado de la incapacidad y el oportunismo:  La incapacidad de quienes, debiendo orientar a la ciudadanía democrática, están tan desorientados ellos mismos que lo único que logran es contagiar su propio desconcierto;  El oportunismo de los que, sabiendo claramente lo que hay que hacer, prefieren callar antes que enfrentar “matrices de opinión” populares hoy, desacertadas mañana, suicidas siempre… 

 
¿QUÉ QUEREMOS QUE PASE EL 22A?

Seremos entonces los ciudadanos, huérfanos de “dirigencia” pero llenos de sentido común, lo que tendremos que responder la pregunta: ¿Qué es lo queremos? O, más concretamente, ¿Qué queremos que pase el 22 de Abril?

 
¿Queremos que se repita el escenario del pasado 10 de diciembre, cuando en las elecciones municipales participaron unos partidos de oposición y otros se abstuvieron de hacerlo, creando una confusión mas desmovilizadora que las propias trampas del régimen? ¿No, verdad? Entonces la decisión de los partidos sobre participar o no hacerlo tiene que ser UNITARIA y sin más dilaciones.

 
¿Queremos que se repita el escenario del pasado 15 de Octubre, cuando la dirección partidista de la oposición llamó a votar pero no tomó las previsiones necesarias para defender ese voto, siendo incapaz de enfrentar y denunciar el fraude? ¿No, verdad? Entonces la decisión de los partidos, si consistiera en llamar UNITARIAMENTE a votar, debiera incluir también todas las previsiones para hacer del acto del voto parte sustancial de una estrategia para convertir en poder político la mayoría social que hoy somos, con un candidato que sea el rostro de la UNIDAD NACIONAL, más que candidato un LIDER Y VOCERO que –con todos los partidos y más allá de estos- articule la lucha de todo el país por verdaderas elecciones libres y contra el hambre, respaldado por una maquinaria UNITARIA capaz de obtener y defender el triunfo como se hizo el 6 de diciembre de 2015, o de denunciar de manera irrebatible el fraude, profundizando la deslegitimación del régimen.

 
¿Queremos que se repita el escenario del pasado 30 de Julio, cuando la dirección política de la oposición llamó a abstenerse, a no participar en las elecciones de la Constituyente, y en consecuencia –sin miembros ni testigos opositores en las mesas de votación- el régimen pudo decir sin que nadie lo desmintiera que habían votado mas de ocho millones de venezolanos? ¿No, verdad? Entonces, si la decisión UNITARIA de la dirección partidista de la oposición fuera no participar en las elecciones del 22 de Abril no bastaría con llamar a abstenerse (abstenerse no es hacer algo, es simplemente “dejar de hacer”):  Habría que postular un “candidato X”, un candidato simbólico, un candidato anti-proceso electoral, un candidato que no aspire a ganar esas elecciones sino que actúe desde adentro para demostrar el carácter fraudulento de las mismas.   

Un anti-candidato en realidad, porque -al no llamar a votar por nadie, ni siquiera por sí mismo- no tendría votantes pero SI tendría testigos y miembros de mesa, atentos y formados para vigilar, denunciar y desenmascarar el fraude.  Además, la campaña de ese “anti-candidato” (centrada no sólo en demandas electorales, sino en la crisis económica, en el hambre de la gente, en su dolor y su rabia) podría servir para reagrupar y reorganizar a la hoy dividida dirección política opositora, y para re-entusiasmar a su hoy desmoralizada y desencantada base social.


  
A UN AÑO DEL 17F: RECONSTRUIR LA UNIDAD PARA RESCATAR AL PAÍS

Hace exactamente un año, el 17 de Febrero de 2017, me dirigí al país por última vez como Secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática.  En esa ocasión hice pública la decisión a que habían llegado los partidos que integraban la coalición: Eliminar la única instancia organizativa con que contaba la alianza, la Secretaria Ejecutiva, y su sustitución por un esquema de equipos múltiples y vocerías rotatorias. Según el analista Michael Penfold, “la capacidad de coordinación política de la MUD fue desmantelada al eliminar su Secretaría Ejecutiva” (http://prodavinci.com/todo-pasa-por-dominicana/). Más allá de esa afirmación, hoy esta a la vista de todos el cúmulo de derrotas que  aquella decisión generó.   

Ahora nos toca a todos los venezolanos recoger los vidrios rotos del inmediatismo y el mesianismo, reconstruir el vitral de la esperanza democrática y fabricar -al lado del dolor y de la voluntad del pueblo- las victorias del futuro. ¡Palante!