sábado, 22 de abril de 2017

EMERGENCIA, TRANSICIÓN, RECONSTRUCCIÓN


El país se ha reencontrado con el poder de su movilización y con una dirigencia democrática, encarnada fundamentalmente en los diputados de la Unidad, que asumiendo y compartiendo riesgos ha sabido reconstruir empatía con el ciudadano. Ya la nación y el mundo saben que no estamos en presencia de algunas “marchas”, sino de una lucha que no se detendrá hasta que en Venezuela se hagan elecciones libres y surja un Gobierno de Unidad Nacional. Por eso es hoy importante repasar, conocer y debatir algunos planteamientos que vayan más allá del muy necesario activismo. 

 
DEL DESCONOCIMIENTO AL GOLPE DE ESTADO ABIERTO


Para negar la voluntad de cambio del pueblo el régimen ha aplicado una continuada ruptura del hilo constitucional, que se expresó primero en el desconocimiento de la mayoría calificada que el pueblo dio a la Unidad Democrática en la Asamblea Nacional, luego en el bloqueo y robo del derecho constitucional a realizar un Referendo Revocatorio y por último en el Golpe de Estado perpetrado con las sentencias 155 y 156 de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, calificadas por la propia Fiscal General de la República como violatorias del orden constitucional.


 
DE LA CRISIS A LA EMERGENCIA


De esta manera, Venezuela no esta ya en “crisis”. EN REALIDAD LA NACIÓN ESTA EN EMERGENCIA: El Gobierno se sostiene sobre la base de violar la Constitución; Saqueo, ineficiencia y morbo ideológico han destruido la economía generando hambre y enfermedad; A corrupción,  politiquería y pago de una inmoral deuda externa el régimen dedica las divisas que niega a la alimentación, la salud, la seguridad y la educación. La “crisis” nos trajo a esta emergencia, en que la violencia ya no es una “amenaza” sino una realidad que ha cobrado mas de 20 vidas en apenas medio mes de protestas.


 
DE LA EMERGENCIA A LA TRANSICIÓN


Si esto que vivimos no es una “crisis” sino una emergencia, y si el régimen que enfrentamos no es un “mal gobierno” sino una dictadura, entonces la solución a estos males no puede ser simplemente la realización de unas votaciones, como si viviéramos una democracia normal.  La realidad es mucho más exigente: El objetivo de la sociedad democrática y de su expresión política, la MUD, no es sólo el cambio de gobierno sino el establecimiento en Venezuela de una democracia política, económica y social en los términos definidos por la Constitución de 1999.  


 
La estrategia general para alcanzar ese objetivo ha sido definida como “pacífica, electoral, democrática y constitucional”.  Llegar al poder en forma “pacífica y electoral” implica derrotar democráticamente a un régimen que no lo es.  Para eso hay que sostener el heroico esfuerzo que hoy esta haciendo el pueblo venezolano con la resistencia no violenta, junto al cerco internacional que cada día se cierra con más fuerza en torno a la dictadura, hasta que ambas líneas de acción asfixien al régimen y determinen la convocatoria de un cronograma electoral que contemple en breve la realización de las elecciones que nos deben (de gobernadores y alcaldes) y las elecciones presidenciales.


 
Ejercer luego el poder en forma “democrática y constitucional” podría implicar que el gobierno que surja de esas elecciones sea no un gobierno “de partido” o de “un grupo de partidos” sino un Gobierno de Unidad Nacional que actúe como GOBIERNO DE TRANSICIÓN, con una duración sensiblemente menor a un período constitucional ordinario y con una agenda que pudiera comprender puntos como estos:




1)    Libertad plena a los presos políticos, retorno de los exiliados, anular los procesos judiciales de persecución política y reivindicar la memoria de las víctimas de la represión e indemnizar a sus familiares.


2)    Atender con urgencia a las víctimas de las crisis humanitaria en materia de acceso a alimentos y medicinas.



3)    Promover el pleno restablecimiento y relegitimación de las instituciones y poderes públicos,  de acuerdo al texto y espíritu de la Constitución.

4)    Reinstitucionalizar el Poder Judicial, para que tribunales autónomos e imparciales ventilen las causas a que haya lugar contra peculadores masivos y violadores de derechos humanos, garantizando el derecho a la defensa de los implicados y logrando así que la transición sea un proceso democratizador sin persecuciones revanchistas y sin impunidad.

5)    Apoyar activamente el proceso de fortalecimiento institucional de nuestra Fuerza Armada Nacional, respetando escrupulosamente su ordenamiento legal, su estructura funcional, su apresto operacional y su liderazgo profesional y meritocrático, así como el fundamental principio D.O.S. (Disciplina-Obediencia-Subordinación), todo en el marco de lo establecido en el artículo 328 de la Constitución Nacional que consagra el carácter profesional y no partidista de la FAN como institución que se debe a la Nación y no a un partido o personalidad. 

6)    Auditar la catástrofe padecida por el país durante los últimos 18 años y promover los acuerdos necesarios para que el país pueda enfrentar y vencer esa catástrofe con un Programa de Reconstrucción Nacional que tenga el más amplio apoyo social, político, económico, militar, nacional e internacional.

7)    Convocar en el plazo más breve posible a elecciones libres con un Poder Electoral relegitimado y realmente autónomo, con observación internacional y sin la ilegal figura de los “inhabilitados” por triquiñuelas administrativas.




DE LA TRANSICIÓN A LA RECONSTRUCCIÓN



El gobierno que emerja de esas elecciones libres (ese sí, con la duración establecida en la Constitución Nacional, que tras el debate de rigor y mediante enmienda constitucional podría ser de seis años sin reelección o de cuatro años con una sola reelección) tendrá como marco la Constitución y el consensuado Programa de Reconstrucción Nacional. En su orientación, estructura y mecanismos debiera preservar la Unidad de los demócratas, para garantizar que la reconstrucción económica, física y moral de la República sea un proceso acelerado que devuelva a la sociedad venezolana calidad de vida como resultado de construir una economía libre, abierta, productiva, capaz de financiar una sociedad realmente justa, inclusiva y solidaria, que funcione en el marco de una democracia eficiente y transparente.


Es factible que sobre este tema, del “hacia donde”, existan otras ideas.  Es posible incluso que sean mejores que las aquí expuestas.  Pues bien: ¡Es hora de que, quien las tenga, las plantee! Por valerosa y sacrificada que sea una lucha, esta no llegará a su objetivo si el mismo no ha sido definido y consensuado. Hacerlo es urgente ¡Palante!

domingo, 16 de abril de 2017

“¡EL 19 BAJAMOS…!”

 
“Esos becerros del gobierno creen que lo van a hacer arrugar a uno con perdigones y bombas lacrimógenas”.  Así, tajante, con burla pero sin risa, me soltó sus palabras Manuel, un hombre de unos 50 años, habitante de uno de los barrios de la Cota 905. 

 
Cuando le pregunté porque el no temía a los equipos antimotines, me dijo: “Coño, Chúo, los malandros en el barrio tienen granadas fragmentarias y fusiles de asalto.  El más pendejo tiene una 9 milímetros con sobrepeine.  Uno en el cerro esta viviendo de ñapa, porque esos tipos no pagan muerto.  Si yo tengo que tragar gas lacrimógeno para tener un gobierno decente que nos proteja de los pranes, entonces lo haré una y mil veces.  Yo a lo que si le tengo miedo es a que la vida de mis hijos y mis nietos siga en manos de los criminales que dominan el barrio, gracias al gobierno que los cabronea…”

 
RAZONES PARA ESTAR RESTEADOS…

Esa es una de las razones por las que en los últimos días he sido recibido con la misma expresión en Caricuao, en La Vega, en El Cementerio, en Catia,  sin que quienes la dicen se hayan puesto de acuerdo:  “¡El 19 bajamos…!”.  Esta no es una consigna. Es la expresión de un pueblo que tiene muy buenas razones para estar resteado.

En efecto, este pueblo esta resteado porque sabe que aquellos que todavía no están hurgando en la basura para buscar que comer, en poco tiempo estarán haciéndolo, si la situación del país no cambia.

 
La gente esta resteada porque sabe que la semana que viene, el mes que viene, en cualquier momento, puede sufrir un ACV o un infarto si es hipertenso, o puede quedar sin vista si es diabético, o puede convulsionar si epiléptico, pues el tratamiento para tener a raya esas dolencias no se consigue y si se consigue es imposible comprarlo por su alto precio.

 
CHAVISTAS Y OPOSITORES, VENEZOLANOS TODOS, EN RESISTENCIA

Por esas razones es que la marcha democrática que el pasado jueves 13 de abril atravesó todo el oeste popular caraqueño fue multitudinaria:  Porque los vecinos de Antímano, Caricuao, La Vega, San Martín, El Paraíso, San Juan, Catia,  23 de Enero, Puente Hierro, Santa Rosalía, El Cementerio y El Valle, entre otros sectores populares, saben que el mayor riesgo que corren sus vidas es que la dictadura siga en el poder. No es un asunto de “política”, sino de sobrevivencia:  Si las cosas no cambian para bien, el venezolano de a pie sabe que en cualquier momento lo puede matar el hambre, la enfermedad o la inseguridad galopante.  

 
Y eso ocurre no sólo en los sectores populares de Caracas:  La vergonzosa estampida que en Guayana protagonizó Maduro al huir veloz de la furia ciudadana ocurrió no en una urbanización de clase media en Puerto Ordaz, sino en el popular San Félix;  La más encarnizada resistencia popular a la represión en Los Teques se produjo en “La Matica”, el barrio popular más antiguo de la capital mirandina, un espacio comunitario que antes era ampliamente dominado por el oficialismo y donde vivió, cuando aun era pobre, el anterior alcalde pesuvista del Municipio Guacaipuro. En Lara la furia asesina de los grupos paramilitares oficialistas, que hasta el presente ha cobrado ya cuatro víctimas fatales, ha tenido por escenario tanto urbanizaciones en Cabudare como algunos de los barrios mas populares de Barquisimeto. 

Así, en toda Venezuela, la Resistencia ya no es sólo una consigna que se oiga en las tradicionales zonas de confort de la oposición, sino que es un grito que retumba en todos los sectores sociales del país.  Para lograr ese cambio positivo que responda a las exigencias urgentes de los venezolanos es fundamental mantener presión de calle, y esa presión debe ser decididamente NO VIOLENTA, porque en ello reside la fuerza política y moral, nacional e internacional, de nuestra lucha.

 
LA ÚNICA “OPOSICIÓN CONVENIENTE AL GOBIERNO” ES LA DIVIDIDA

Debemos igualmente cohesionar la Unidad, porque la oposición que necesita el país no es una “oposición dura” haciéndole bullying a una “oposición blanda”, ni una “oposición blanda” interfiriendo iniciativas de la “oposición dura”. En  realidad, LA UNICA “OPOSICIÓN CONVENIENTE AL GOBIERNO” ES LA OPOSICIÓN DIVIDIDA, de allí lo absurdo de que, por ejemplo, siendo el estado Lara la entidad en la que con que con mayor saña criminal han actuado los paramilitares oficialistas asesinando hasta ahora a cuatro venezolanos, sin embargo hayan “opositores” que en vez de reclamarle esos muertos al régimen hayan pretendido cobrárselos… ¡Al gobernador opositor, a quien los paramilitares le asesinaron un oficial de PoliLara, Yei Amaro, una de esas cuatro víctimas fatales!

Para lograr el cambio necesario los ciudadanos debemos exigir conducción clara y apoyar con firmeza al liderazgo democrático.  “Conducción” no es solamente convocar marchas y protestas.  Es también indicar PARA DONDE nos llevan esas protestas y marchas. “Conducir” implica guiar hacia un lugar. Si todos estamos de acuerdo en que el cambio es “urgente”, es pertinente entonces que -en ejercicio de esa conducción- el liderazgo democrático explique al país concretamente en que consistirá ese cambio, lo cual permitirá construir las alianzas que permitan darle gobernabilidad al país y sostenibilidad al cambio, pudiendo todos de esa manera apoyar en forma más clara y decidida aun a nuestro liderazgo.



El 19A: RETO Y OPORTUNIDAD

Que el régimen debe salir es OBVIO hasta para los chavistas. Lograrlo en forma CONSTITUCIONAL, INCLUSIVA Y PACÍFICA es el reto. En ese sentido la movilización convocada por la Unidad Democrática para el próximo 19 de Abril es una excelente ocasión para que el país conozca lo que viene: El futuro de ESTABILIDAD, PROGRESO, DEMOCRACIA, INCLUSIÓN Y RESPETO, que todos merecemos y necesitamos.  Porque sólo conociendo el proyecto de futuro éste podrá ser apoyado por la inmensa mayoría, garantizando así que el cambio que inevitablemente viene sea una transformación sostenible y para bien. ¡Palante!


sábado, 8 de abril de 2017

VENEZUELA EN LUCHA Y RESISTENCIA



 Columna publicada el domingo 9 de abril de 2017 en los diarios La Voz y 2001
 
Venezuela se resteó, y con heroísmo busca en la calle –con talante pacífico, determinación y firmeza- la solución que el gobierno bloqueó en las instituciones. Ante un pueblo con hambre, sin medicinas y con hampa desbordada, un régimen sin apoyo social, sin ideas y ya sin legitimidad sólo atina a usar las amenazas y la represión para intentar perpetuar su agonizante poder. Mientras tanto, el pueblo venezolano en las calles, y la comunidad internacional en todos los foros y organismos, coinciden en un único pedido: “¡Elecciones ya!”.

La represiva respuesta gubernamental es un bumerán, pues con cada disparo de los paramilitares oficialistas, con cada bomba lacrimógena lanzada por la Guardia Nacional o por la Policía Nacional “Bolivarianas”, con cada medio de comunicación censurado y con cada líder opositor “inhabilitado”,  el régimen sólo ratifica lo que ya es una convicción sólida dentro y fuera de nuestras fronteras:  Que en Venezuela la cúpula madurista ejerce el poder al margen de la Constitución, de los tratados internacionales y del sentido común, y que solucionar democráticamente la crisis pasa indefectiblemente por la realización de elecciones de las que emerja un nuevo gobierno de Unidad Nacional.

“LLEGÓ LA HORA DEL CONTRAGOLPE CIUDADANO…”

En comunicado público suscrito por organizaciones populares el pasado jueves 30 de marzo dijimos “Llegó la hora del ciudadano en protesta pacífica y  constitucional” (http://radardelosbarrios-fuerzavenezuela.blogspot.com/2017/03/llego-la-hora-del-ciudadano-en-protesta.html?spref=tw ), y el pasado domingo 2 de abril afirmamos en esta columna que como el golpe de estado perpetrado desde el régimen seguía su curso, igualmente debe continuar en marcha el CONTRAGOLPE CIUDADANO.

Esta estrategia ciudadana no es un asunto solo de movilización.  También lo es de ORGANIZACIÓN, y la urgencia de la dimensión organizativa viene determinada por la realidad de lo comunicacional en tiempos de dictadura:  Con los medios convencionales fuertemente agredidos por la censura y con las señales internacionales como CNN y NTN24 sacadas del aire, solo quedaba al pueblo el acceso a lo que ocurre a través de medios digitales como VIVOplay y VpiTV, cuyas señales también fueron bloqueadas esta semana en Internet por disposición oficial. 

 
VENCER AL GOLPE PASA POR DERROTAR LA CENSURA

En esta nueva situación, ahora saber que pasa dependerá casi enteramente del intercambio ciudadano a través de las redes, y para que esa información tenga calidad verificable las redes 2.0 deben afincarse y difundir las informaciones que produzca y verifiquen las organizaciones ciudadanas 1.0, es decir, los grupos organizados de ciudadanos en lucha, ya sean partidos políticos, gremios, sindicatos, ONG’s, organizaciones comunitarias o los Comités de Defensa de la Constitución y la Democracia que debemos hacer a imagen y semejanza de aquellos “comandos familiares”  con los que defendíamos el voto, cuando aun se podía votar en este país.

Queda claro entonces: El Contragolpe Ciudadano no consiste sólo en marchar, que por cierto es muy importante.  El Contragolpe Ciudadano implica también fortalecer, expandir y profundizar la organización del tejido social, activando las organizaciones que existen y creando las que serán necesarias.  Y los mensajes de esas organizaciones son los que debemos difundir en Internet, reduciendo así la influencia de las “operaciones psicológicas” del régimen y sus laboratorio de desinformación.  

 
LO QUE TENEMOS Y LO QUE NOS FALTA

En el desarrollo de este Contragolpe Ciudadano es mucho y muy importante lo que tenemos:  Tenemos una ciudadanía que ha recuperado la confianza en su propia movilización; Tenemos una dirigencia política, encarnada fundamentalmente en nuestros diputados, que ha establecido con el pueblo en lucha una conexión de respeto y confianza mutua; Tenemos un liderazgo que ante la aberrante inhabilitación de uno de sus integrantes supo reaccionar con rapidez, firmeza y sobre todo con UNIDAD; Tenemos, finalmente, el apoyo creciente, ya casi unánime, de la Comunidad Internacional.  Todo eso lo tenemos.  Y con eso, vamos ganando.

Nos falta sólo señalar con precisión lo que vendrá DESPUES del cambio, lo cual por cierto es vital para que el cambio mismo se produzca: Cómo será la transición a la democracia, cómo será el Gobierno de Unidad Nacional que sucederá al desastre madurista, cual será el Proyecto de Reconstrucción que ese gobierno aplicará y cual será el Acuerdo de Gobernabilidad que garantizará la estabilidad de todo ese esfuerzo. 



DEFINICIONES IMPRESCINDIBLES

La Resistencia no se expresa sólo en la saludable periodicidad de convocatorias a actividades. La Resistencia consiste en la tensión y ejercicio de las fuerzas de todo un país en procura de un cambio.  Saber en que consiste ese cambio es lo menos que puede exigir el pueblo que enfrenta la represión.  Haber sostenido en toda esta lucha una “estrategia-marco” pacífica, electoral, constitucional y democrática ha permitido que hoy los demócratas venezolanos tengan el apoyo de la comunidad internacional y de la mayoría del pueblo. En esta crucial etapa de la crisis es fundamental saber con precisión como esa “estrategia-marco” se expresa concretamente en una estrategia para llegar al poder de manera electoral y pacífica,  y ejercerlo en forma democrática y constitucional.

Hay definiciones que son fundamentales. A quien crea que “aquí lo importante es salir de esto, ya lo demás se verá después”, le recordamos que el próximo martes se cumplirán 15 años de aquel día en que por no prever, no discutir y no consensuar lo que sería el futuro, perdimos el futuro.  Si, en efecto: El próximo martes será 11 de abril. Hagamos bien lo que hay que hacer ¡Palante!

CONTRAGOLPE CIUDADANO



 Columna publicada originalmente el domingo 2 de abril de 2017 en los diarios 2001 y La Voz

La presunta “revisión” por parte del TSJ de las sentencias 155 y 156 no cambian la gravedad de la situación venezolana. Al contrario, ratifican la lógica golpista con la que viene actuando el poder: El Consejo de Seguridad y Defensa de la Nación NO tiene competencia para dirimir “conflictos entre poderes”, y la inmediata adopción por parte del TSJ del “exhorto” oficial lo que hace es ratificar la inexistencia de la separación de poderes en Venezuela. En nuestro país lo que ocurre no es un “impasse” entre la Fiscalía General y el Tribunal Supremo. Lo que ocurre, como ha señalado todo el planeta, es un golpe de estado.  El golpe de estado oficialista sigue.  En consecuencia, el contragolpe ciudadano también debe continuar.  

En efecto, los eventos de las últimas horas (las sentencias del TSJ del 28 y 29 de marzo, la sesión del Consejo General de la OEA, el exhorto del Consejo de Seguridad y Defensa al TSJ y el inmediato acatamiento de éste) marcan un punto de inflexión para la crisis venezolana.

La sesión del Consejo General de la OEA realizada el 28 de marzo en horas de  la tarde configura una muy seria derrota para el régimen presidido por Nicolás Maduro… y un llamado serio a toda la oposición a recuperar la congruencia, y a lograr que las consignas expresen las estrategias en vez de sustituirlas.  En efecto, el gobierno obtuvo una doble derrota:  Primera, al ubicar más allá de toda duda que el foro para el debate político en el continente es la OEA, no UNASUR, el ALBA o la CELAC.; Segunda, cuando en el Consejo General de la OEA (el mismo organismo en el que en 2014 apenas tres gobiernos se atrevieron a votar contra el régimen de Maduro) ahora 20 países votaron por debatir el caso venezolano, a pesar de la férrea resistencia del gobierno madurista.

Igualmente, la oposición (TODA la oposición) no puede ignorar el hecho contundente de que los mismos países que derrotaron en la OEA al régimen de Maduro están diciendo con toda claridad que la solución a la crisis venezolana tiene que ser electoral y que para llegar a ese escenario electoral es indispensable reivindicar lo logrado en el proceso de diálogo nacional y darle continuidad realizando una NEGOCIACIÓN POLÍTICA CON RESULTADOS.

Ciertamente, esta mayoría que en la OEA derrotó al régimen de Maduro emitió una declaración en la que formula “un llamado para que se cumplan a cabalidad los acuerdos alcanzados en el marco de las mesas establecidas durante el proceso de diálogo presidido por los expresidentes y El Vaticano; y avancen en la pronta identificación de soluciones concretas para garantizar la separación de poderes, el respeto al Estado de Derecho y las instituciones democráticas”.  Asimismo consideró “urgente se atienda de manera prioritaria la liberación de presos políticos, se reconozca la legitimidad de las decisiones de la Asamblea Nacional y se establezca un calendario electoral, que incluya las elecciones pospuestas”, es decir, se respeten y cumplan los puntos de la agenda marcada en su famosa carta por Monseñor Pietro Cardenal Parolin, Secretario de Estado del Vaticano.

Antes y después de esta sesión del Consejo General de la OEA se producen dos sentencias de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.  La primera, emitida en la mañana del martes 28 de marzo, agrede la institución de la Inmunidad Parlamentaria, colocando a los diputados al alcance de la represión y la cárcel; La segunda, emitida en la tarde del miércoles 29, en la que técnicamente la Sala Constitucional disuelve el Parlamento, al asumir las competencias que la Constitución prevé y reconoce a la Asamblea Nacional, para posibilitar no sólo que el Ejecutivo siga desconociendo a los diputados electos por el pueblo, sino también para hacer posible que Maduro endeude al país y negocie con transnacionales el establecimiento de empresas mixtas para la explotación petrolera y de otras riquezas sin contar para ello con la aprobación del Poder Legislativo, como lo exige la Constitución.

Estas sentencias no son dos simples arbitrariedades más.  Son medidas que implican un quiebre profundo en la vida del país.  La Sala Constitucional esta facultada para ser “el máximo interprete de la Constitución”, no para reescribir la Carta Magna. La sentencia que de hecho anula el Parlamento altera la estructura de la República, pues ya no hay en nuestro país poderes autónomos que se controlen mutuamente, para beneficio del ciudadano. El único poder público autónomo, el Legislativo, es desconocido por el resto de la burocracia estatal, y los otros “poderes” que constitucionalmente también deberían ser autónomos (el judicial, el electoral, el ciudadano) tienen una relación de lamentable subordinación al Poder Ejecutivo. Estas sentencias, pues, no han afectado sólo a la Asamblea Nacional, sino que han hecho colapsar a la forma republicana de gobierno establecida en nuestra Constitución.

Así lo reconoció en valiente declaración pública la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz.

Ante una situación de esta gravedad y profundidad, la respuesta de la sociedad venezolana debe ser masiva, contundente y PACÍFICA. Subrayamos el carácter pacífico porque de lo contrario tal respuesta coincidiría lamentablemente con la estrategia oficialista de generación de caos para justificar la declaratoria de un “estado de conmoción interna” que sirva de coartada a la suspensión de elecciones presidenciales de 2018. Para una respuesta así es necesario que los gremios, los sindicatos, las comunidades populares, las universidades, las academias, todos los actores sociales coordinen con los actores políticos no la convocatoria a un “evento”, marcha o concentración, sino el diseño y ejecución de una campaña ininterrumpida de resistencia pacífica, que sea sostenible en el tiempo y que abarque todo el país, hasta lograr el retorno del país a la constitucionalidad. Ese es el CONTRAGOLPE CIUDADANO.

Es también fundamental que el liderazgo político, por su parte, logre los consensos que permitan definir e iniciar la ruta que la sociedad democrática venezolana debe transitar para lograr la transición a la democracia: Como combinar la movilización pacífica de calle, la negociación política directa y la presión política indirecta, nacional e internacional, para lograr la realización de elecciones, la posterior instalación de un gobierno de unidad nacional y el inicio del proceso de reconstrucción nacional. 

Llegó la hora. La hora de movilizarnos. Y esa movilización debe ser no para “reaccionar” ni para “desahogarnos”, sino movilizarnos asertivamente para lograr objetivos claramente establecidos.  Llegó la hora en que las consignas expresen la estrategia, no la sustituyan. ¡Palante!

jueves, 30 de marzo de 2017

LLEGÓ LA HORA DEL CIUDADANO EN PROTESTA PACÍFICA Y CONSTITUCIONAL




Los eventos de las últimas 48 horas (las sentencias del TSJ del 28 y 29 de marzo y la sesión del Consejo General de la OEA) marcan un punto de inflexión para la crisis venezolana. Pero esta es otra fase. Más grave y, sobre todo, mucho más peligrosa.

La sesión del Consejo General de la OEA configura una muy seria derrota para el régimen presidido por Nicolás Maduro… y un llamado serio a toda la oposición a recuperar la congruencia, y a lograr que las consignas expresen las estrategias en vez de sustituirlas.   

En efecto, el gobierno obtuvo una doble derrota:  Primera, al ubicar más allá de toda duda que el foro para el debate político en el continente es la OEA, no UNASUR, el ALBA o la CELAC.; Segunda, cuando en el Consejo General de la OEA (el mismo organismo en el que en 2014 apenas tres gobiernos se atrevieron a votar contra el régimen de Maduro) ahora 20 países votaron por debatir el caso venezolano, a pesar de la férrea resistencia del representante del gobierno presidido por Nicolás Maduro.

Igualmente, la oposición (TODA la oposición) no puede ignorar el hecho contundente de que los mismos países que derrotaron en la OEA al régimen de Maduro están diciendo con toda claridad que la solución a la crisis venezolana tiene que ser electoral y que para llegar a ese escenario electoral es indispensable reivindicar lo logrado en el proceso de diálogo nacional y darle continuidad realizando una NEGOCIACIÓN POLÍTICA CON RESULTADOS.

Ciertamente, esta mayoría que en la OEA derrotó al régimen de Maduro emitió una declaración en la que formula “un llamado para que se cumplan a cabalidad los acuerdos alcanzados en el marco de las mesas establecidas durante el proceso de diálogo presidido por los expresidentes y El Vaticano; y avancen en la pronta identificación de soluciones concretas para garantizar la separación de poderes, el respeto al Estado de Derecho y las instituciones democráticas”.  Asimismo consideró “urgente se atienda de manera prioritaria la liberación de presos políticos, se reconozca la legitimidad de las decisiones de la Asamblea Nacional y se establezca un calendario electoral, que incluya las elecciones pospuestas”, es decir, se respeten y cumplan los puntos de la agenda marcada en su famosa carta por Monseñor Pietro Cardenal Parolin, Secretario de Estado del Vaticano.

Dicho en otras palabras:  Se acabó aquella dicotomía que dividía a la oposición venezolana entre defensores del “diálogo” y partidarios de la aplicación de la Carta Democrática; Se terminó aquella diferencia entre quienes creían pertinente la mediación de El Vaticano y quienes hubiesen preferido en ese rol a la OEA; Finalizó, en definitiva, aquella separación entre quienes sentían que la participación del propio Papa Francisco constituía la mejor garantía para el pueblo democrático venezolano, y quienes encontraban esa garant en su famosa carta por Monseñorhos, ralerido la mediaciano.plan los puntos de la agenda marcada en su famosa carta por Monseñoría en el desempeño del Secretario General Luis Almagro.  

La vida acabó con esas diferencias:  La OEA intervino, su mayoría esta de acuerdo con la aplicación progresiva de la Carta Democrática Interamericana y coincide en que -en una primera etapa- esa “aplicación progresiva” debe consistir en el cumplimiento de los acuerdos alcanzados en la Mesa de Diálogo Nacional y en el desarrollo de una NEGOCIACIÓN POLÍTICA CON RESULTADOS, que posibilite la convocatoria a elecciones y, con ello, el inicio de la transición a la democracia.

Antes y después de esta sesión del Consejo General de la OEA se producen dos sentencias de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.  La primera, emitida en la mañana del martes 28 de marzo, agrede la institución de la Inmunidad Parlamentaria, colocando a los diputados al alcance de la represión y la cárcel; La segunda, emitida en la tarde del miércoles 29, en la que técnicamente la Sala Constitucional disuelve el Parlamento, al asumir las competencias que la Constitución prevé y reconoce a la Asamblea Nacional, para posibilitar no sólo que el Ejecutivo siga desconociendo a los diputados electos por el pueblo, sino también para hacer posible que Maduro endeude al país y negocie con transnacionales el establecimiento de empresas mixtas para la explotación petrolera y de otras riquezas sin contar para ello con la aprobación del Poder Legislativo, como lo exige la Constitución.

Estas sentencias no son dos simples arbitrariedades más.  Son medidas que implican un quiebre profundo en la vida del país.  La Sala Constitucional esta facultada para ser “el máximo interprete de la Constitución”, no para reescribir la Carta Magna. La sentencia que de hecho anula el Parlamento altera la estructura de la República, pues ya no hay en nuestro país poderes autónomos que se controlen mutuamente, para beneficio del ciudadano. El único poder público autónomo, el Legislativo, es desconocido por el resto de la burocracia estatal, y los otros “poderes” que constitucionalmente también deberían ser autónomos (el judicial, el electoral, el ciudadano) tienen una relación de lamentable subordinación al Poder Ejecutivo. Estas sentencias, pues, no han afectado sólo a la Asamblea Nacional, sino que han hecho colapsar a la forma republicana de gobierno establecida en nuestra Constitución.

Ante una situación de esta gravedad y profundidad, la respuesta no puede ser sólo del liderazgo político.  Tiene que haber una respuesta de la sociedad venezolana, y tal respuesta debe ser masiva, contundente y PACÍFICA. Subrayamos el carácter pacífico porque de lo contrario tal respuesta coincidiría lamentablemente con la estrategia oficialista de generación de caos para justificar la declaratoria de un “estado de conmoción interna” que sirva de coartada a la suspensión de elecciones presidenciales de 2018. Para una respuesta así es necesario que los gremios, los sindicatos, las comunidades populares, las universidades, las academias, todos los actores sociales coordinen con los actores políticos no la convocatoria a un “evento”, marcha o concentración, sino el diseño y ejecución de una campaña ininterrumpida de resistencia pacífica, que sea sostenible en el tiempo y que abarque todo el país, hasta lograr el retorno del país a la constitucionalidad.

Es también fundamental que el liderazgo político, por su parte, logre los consensos que permitan definir e iniciar la ruta que la sociedad democrática venezolana debe transitar para lograr la transición a la democracia: Como combinar la movilización pacífica de calle, la negociación política directa y la presión política indirecta, nacional e internacional, para lograr la realización de elecciones, la posterior instalación de un gobierno de unidad nacional y el inicio del proceso de reconstrucción nacional. 

Llegó la hora. La hora de movilizarnos. Y esa movilización debe ser no para “reaccionar” ni para “desahogarnos”, sino movilizarnos asertivamente para lograr objetivos claramente establecidos.  Llegó la hora en que las consignas expresen la estrategia, no la sustituyan.


ASOCIACIÓN CIVIL RADAR DE LOS BARRIOS
ORGANIZACION VECINAL FRENTE DE DEFENSA DEL NORTE DE CARACAS
ASAMBLEA DE CIUDADANOS DE LA PARROQUIA LA CANDELARIA
LA FUERZA ES LA UNIÓN
 
Caracas, jueves 30 de Marzo de 2017