domingo, 18 de marzo de 2018

LA DIVISIÓN DE LOS “MONOLÍTICOS” Y LA “UNIDAD” DE LOS DIVIDIDOS...

 
Siempre se ha dicho que “la oposición venezolana se divide mientras que el oficialismo, aunque tenga mil problemas internos, al final siempre obedece a una sola línea y a un solo propósito”. Eso era así, desde hace 18 años… ¡Hasta ahora!

LA DIVISIÓN DE LOS “MONOLÍTICOS”

En efecto, lo que estamos presenciando con la detención de un grupo de oficiales que ejercían el comando de unidades militares en Los Andes, en el centro del país y en el mismo Fuerte Tiuna es nada mas y nada menos que la fractura mas importante que ha sufrido el oficialismo desde 1999.  Porque, como bien puntualizó la periodista especializada en la fuente militar Sebastiana Barraez, “los militares detenidos no son ‘derechistas’, ‘opositores’ ni nada parecido:  Son ‘febreristas’, dicen reivindicar el ‘proyecto original de Chávez’ y lo que ellos denominan como ‘su legado’”. 

Enfrenta esta fractura en ese pilar crucial es muy grave para un régimen que -ya sin carisma, con mucho menos dinero que antes y con muchísimo menos pueblo- solo le queda como sustento fundamental el apoyo castrense.  El respaldo militar “monolítico” parece ser cosa del pasado, y no por la acción deletérea de “los susurros de la derecha y los cantos del sirena del Imperio” sino por tres motivos mucho más devastadores:  El asco, la culpa y el miedo.


 
LA “UNIDAD” DE LOS DIVIDIDOS, EL “YO UNIDO CONMIGO MISMO”

Mientras estos graves eventos ocurren en la acera del oficialismo, en la oposición político-partidista se produce una dinámica que aun puede ser detenida por la presión (solidaria pero decidida) de la ciudadanía opositora: Aunque es evidente que en la oposición partidista hay tres políticas, quienes las representan dicen “la oposición esta unida porque la oposición soy yo, todos los demás son unos vendidos, entregados, loquitos, etc..  Así que la oposición esta unida: Yo estoy unido conmigo mismo, y eso es la unidad”.

No es, lamentablemente, un chiste, aunque lo parezca:  El pasado viernes la dirigente María Corina Machado afirma que su partido (Vente) y su plataforma (Soy Venezuela) son “el último reducto de la dignidad en Venezuela”.  Es decir: El resto del campo democrático no sólo no es oposición, sino que ni siquiera esta integrado por “venezolanos dignos”.  Por otro lado, el llamado “Frente Amplio” (el G4, los grupos que aceptan su hegemonía y algunos aliados de la sociedad civil que contribuyen a hacer creíble al conjunto) actúan como si ellos fueran “la oposición” y todos los demás actores fueran meramente “periferia” o suburbios. Finalmente, el candidato Henri Falcón tilda a los demás actores de la oposición de “abstencionistas” declarados u ocultos, y asume entonces en solitario la representación de la “oposición democrática”, esto es, la que cree en el voto como mecanismo fundamental de lucha.

En otras palabras:  el juego entre las tres políticas que hoy existen en la oposición venezolana parece consistir en que “el primero que reconozca que los otros dos existen, pierde”.  La realidad, desgraciadamente, es que pierden todos:  Pierden ante el pueblo venezolano, que solo les reconoce algún chance si están unidos, y pierden ante una comunidad internacional que, por muy solidaria que sea, no puede dejar de advertir que una oposición incapaz de tener gobernabilidad interna difícilmente pueda dar gobernabilidad al país.


 
GOBIERNO FRACTURADO, OPOSICIÓN DIVIDIDA Y PAÍS EN CRISIS TERMINAL

Ciertamente, un gobierno fracturado en el principal pilar de apoyo que le queda y una oposición dividida no pueden darle gobernabilidad, estabilidad, paz y prosperidad a un país, y mucho menos a una Venezuela sumida en la crisis más severa desde el siglo XIX en tiempos de la Guerra Federal.

Es importante que quien tenga edad lo recuerde y quien no la tenga se informe:  La crisis que en nuestro país destruyó la democracia representativa (la única que existe, porque la “democracia directa” es una falacia plebiscitaria del autoritarismo) se extendió durante 15 largos años, desde el 18 de febrero de 1983 -cuando el crack económico del “Viernes Negro” inició la hoy vertiginosa destrucción de nuestra moneda- hasta el 6 de diciembre de 1998, Hugo Chávez se transformo en Presidente electo.  En medio de estas fechas hubo otras dos, también “febreristas”: El 27 de Febrero de 1989, cuando se produjo la convulsión social conocida como “El Sacudón”, y el 4 de Febrero de 1992, cuando fue perpetrado el sangriento y fracasado golpe de estado dirigido por Hugo Chávez. 

Estas crisis, que los gobiernos del período democrático no supieron, no pudieron o no quisieron enfrentar a lo largo de tres lustros, el régimen de Maduro ahora las esta experimentando AL MISMO TIEMPO:  Tenemos hoy una crisis económica brutal,  mucho más grave que la de 1983, pues ésta presenta hiperinflación salvaje, destrucción de todo nuestro aparato productivo incluyendo a PDVSA y reducción a mínimos históricos de las reservas internacionales; Tenemos hoy, como en 1989, una convulsión social aguda, pero mucho más grave que la anterior, porque no esta concentrada en el tiempo y en el espacio, sino diseminada por todo el país durante los últimos cinco años, determinada no por una escasez puntual sino por el desabastecimiento crónico de alimentos y medicinas, el colapso simultáneo de todas las redes de servicios públicos y el control territorial que ahora ejerce el hampa en ciudades y pueblos; Tenemos finalmente, como en 1992, una crisis político-militar, pero muchísimo más grave que la de hace 26 años, pues al agotamiento del sistema político y al descontento en los cuarteles se suma ahora la ruptura de la paz social y la destrucción sistemática de las instituciones.


 
AUNQUE UD. NO LO CREA, TODO ESTO PUEDE EMPEORAR “DE GOLPE”

Esa es la bomba que hay que desarmar, si es que aun hay tiempo para hacerlo. Pero que nadie se engañe:  Esta es una crisis terminal, no del país (porque los países no se acaban) sino del modelo político y económico que ha enmarcado la convivencia de los venezolanos.  Esto va a cambiar, y rápido, eso es seguro.  Lo que no es seguro es que ese cambio inevitable sea para bien.  No hemos tocado fondo:  Lo países petroleros, literalmente, “no tienen fondo”. El cambio puede ser para peor, del desastre crónico al caos agudo, de la violencia contenida a la violencia abierta,  del hambre actual a la miseria abyecta.  Si. Desgraciadamente , todo eso puede pasar.  TODO ESTO PUEDE EMPEORAR “DE GOLPE”. Si la actual crisis sistémica termina en un “desenlace” nadie sabe lo que puede ocurrir, y los peores escenarios pueden ser, además de posibles, altamente probables.


 
LA RESPUESTA NO VENDRA DE LA “MAGIA” SINO DE LA POLÍTICA

Construir una alternativa a ese peligro pasa porque en vez de “desenlace” tengamos una “transición”.  Y no una “transición del capitalismo al socialismo”, como en forma fantasiosa han dicho voceros oficialistas; Tampoco una “transición de la dictadura a la democracia”, consigna utilizada por algunos voceros opositores para quienes la palabra “transición” pareciera significar “cambio brusco”, en vez de su real y gradualista sigificado.  En realidad, la transición que Venezuela necesita esta más allá de la quincalla politiquera.  Lo que esta planteado como urgencia nacional es una transición que nos pueda llevar del caos a la normalidad, del hambre al abastecimiento, de la hiperinflación a la estabilidad económica, de la tiranía del miedo a la seguridad ciudadana que sólo puede proporcionar la reinstitucionalización democrática del país.  La condición básica para que eso ocurra es que logremos entre todos evitar el barranco de la violencia.  Por eso repetimos lo que hemos dicho antes:  La transición para que sea exitosa tiene que ser pacífica, y para que sea pacífica tiene que ser pactada, es decir, tiene que ser construida con los instrumentos y la racionalidad de la política.  


 
“LOS POLÍTICOS” NO ACTUARÁN DE MANERA DIFERENTE  SI LOS CIUDADANOS NO LO EXIGIMOS

Para que “la política” tenga espacio es necesario cambiar el perfil y conducta de los actores:  Un gobierno fracturado y una oposición dividida no son contrapartes confiables en ningún proceso de interacción política.  Por eso los ciudadanos tenemos hoy tareas gigantescas y urgentes.  Los ciudadanos pro-oficialistas deben superar las barreras del chantaje clientelar y del terrorismo judicial aplicado a los disidentes, y deben presionar con dureza a sus dirigentes de las diferentes facciones del régimen para que asuman una realidad:  Ya no tienen la legitimidad que da sólo da el respaldo del pueblo.  Ya no tienen el poder que sólo la calle da.  Esa cúpula tiene, por ahora, el control de los negocios y de las armas.  Pero no tienen el poder.

Los ciudadanos pro-opositores, por nuestra parte, tenemos que presionar con solidaria dureza para que las tres políticas que hoy coexisten en la oposición converjan en una única plataforma.  La oposición tampoco tiene el poder de la calle:  Tiene que conquistarlo. Para conquistarlo tiene que ser creíble, y para ser creíble tiene que estar unida de verdad.  El G4, Falcón, María Corina y Ledezma tienen que pactar entre ellos y ponerse de acuerdo. ¿Difícil? Si, seguro. Pero más difícil será llegar al poder y sacar a Venezuela de la crisis.  Si no pueden con esto, menos podrán con aquello. 




TIC TAC… TIC TAC…

Como suelen decir los marxistas cuando analizan situaciones como la que hoy existe en Venezuela, vivimos tiempos “pre-revolucionarios”.  Y las revoluciones, ya lo sabemos, jamás ofrecen resultados que justifiquen la sangre que por ellas se derrama.  Hay que evitarle más dolor y muerte a los venezolanos, hay que evitar más hambre y más compatriotas huyendo de nuestro país.  Queda muy poco tiempo para hacer bien lo que hay que hacer, pero hay que intentarlo. Aquí. Ahora. Esto que esta pasando no es una película, es la vida.  Y puede también ser la muerte. La responsabilidad de la dirigencia inmensa. Pero el trabajo de los ciudadanos es presionar a esa dirigencia para que actúe con la serenidad, la humildad y el acierto que esta hora oscura requiere.   

Queda muy poco margen y muy poco tiempo, pero aun se puede. Hay que hacer que se pueda ¡Palante!


4 comentarios:

  1. A ver... Por dónde empiezo? Este escrito me produce "un salto en el estómago". Veo una radiografía que, digamos, conozco, es la horrenda realidad que vivo. El abismo justo a mis pies y el cerro desmoronándose, por eso el vértigo. La solución: que los ciudadanos presionemos a los políticos para que hagan lo que se supone saben hacer. Cómo se hace eso? Acaso las protestas de la gente todos los días y en todo el país no son un indicador suficientemente claro? Acaso el éxodo por las fronteras no es una brújula? En que los partes de guerra anunciando bajas colaterales como decenas de recién nacidos muertos no los leen los políticos? A ver... cómo hace la gente que tiene la cabeza llena solo del hambre, literal y propia, para dedicarse a hacer presión sobre los políticos? Chuito, un hombre con hambre solo ve comida, será por eso que no logro comprender el mensaje. Cómo carajo le hacemos para que MariCori y Ledezma (los puros y radicales) entiendan a los VP (carajitos berrinchudos)? Cómo le explicamos a los eternos precandidatos que no nos despiertan ni un mal pensamiento? Bueno, uno sí: váyanse al carajo!!!! Cómo hacemos presión si ya ni las muertes los conmueven? Cómo se hace eso?

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  2. Solo es posible presionar al G4 si los factores que convergen en la sociedad civil realizan convocatorias en su propio nombre exigiendo a ese G4 y al resto de los actores políticos, la Unidad Superior que necesita el país para enfrentar al régimen y a la crisis que padecemos los ciudadanos. Por otro lado creo que al amigo Chuo se le olvida que sobre el tapete existe una cuarta política representada por la Gente del Tachira y su Asamblea Nacional Constituyente, también ellos no solo existen, también practican eso del fuego cruzado contra quienes proponen las otras tres políticas. Un cuero seco, pero muy seco con 5 puntas incluyendo a la que asoma Chuo, "la transición"

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  3. CARTA PARA CHUO TORREALBA.
    Buenos días, Chuo ; de vez en cuando escucho tu programa de las mañanas; en líneas generales entrevistas a personas que expresan las angustias sobre lo que se vive cada día en esta desgracia de gobierno.
    Ahora bien, que la oposición no nos sirve? Es verdad. Que el gobierno no sirve? Es verdad. Que hay un rechazo del 80 % de la población contra el gobierno? Es verdad. etc., etc. etc. Y nos desgastamos pidiendo la unión a la oposición, y nos desesperamos por que sentimos que se nos acaba el tiempo, como a quien se le acaba el oxigeno. Entendamos una vez por todas que la unión de la oposición no va ha ocurrir. Punto, ya esta!, dejemos de ver a esa oposición. Vamos a voltear la mirada a nosotros mismos. Yo voto desde los 18 años, hoy tengo 62 y por primera vez estoy pensado en no votar. Me detengo un instante y recuerdo que cada vez que fui a votar me daba cuenta que los ciudadanos siempre, siempre estuvimos muy por encima de nuestros líderes políticos. Cada vez que vote, vi la diferencia entre el comportamiento cívico, educado, de altura y el comportamiento de los políticos antes, durante y después de las elecciones; ellos egoístas y muy por debajo del comportamiento de los que decidíamos ir a votar; a cumplir con nuestro deber ciudadano. Y siempre me dije: este pueblo no se merece estos políticos. Bien, hoy me doy cuenta que no es diferente. Entonces propongo que la unión sea de los más golpeados, perseguidos y mancillados: la sociedad civil democrática y los periodistas. Unamos en la promoción del voto, sin señalar a nadie, sin promocionar a nadie, solo expresiones orientadas a rescatar el voto. Cada quien: los líderes comunitarios, periodistas independientes, etc. Nosotros con el compromiso de votar y ustedes con la constante promoción del sagrado derecho a votar. El gobierno le teme al voto. Hay un rechazo de un 80% a este nefasto gobierno. Juntos a votar como siempre lo hemos hechos de forma cívica, decente y sobre todo responsable y comenzaremos a salir de este desastre. Tu mi querido Chuo, sabes cómo hacerlo, tienes experiencia probada con los logros de haber ganado la Asamblea Nacional, y la exitosa toma de Caracas. Dejemos la queja y salvemos el voto. Todavía hay tiempo.

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    1. Laura, completamente de acuerdo con tu planteamiento. Hay que salvar el voto como institución y, además, porque es un legado; mucha gente antes que nosotros,luchó, padeció prisión y exilio, y otros murieron por lograrlo.

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