domingo, 28 de abril de 2013
EL NUEVO MAPA DE LA LUCHA DEMOCRÁTICA: 3 RUTAS Y UN CENTRO
Como dijo más de una vez el Presidente Chávez, “una etapa está muriendo y no termina de morir, y otra está naciendo y no termina de nacer”. Pues bien: lo que estaba por terminar, efectivamente, terminó. El tiempo del “liderazgo carismático”, del “caudillismo personalista”, el tiempo en que un personaje podía ser al mismo tiempo un gobernante malísimo y un fenómeno electoral porque había una “conexión religiosa” entre él y el pueblo llano, ese tiempo pasó.
De nada le servirá a Maduro decir una y mil veces que él es “hijo de Chávez”. El pueblo sabe que eso no es verdad. De nada le servirá a la oposición intentar definirse como “todo lo contrario a Chávez”, porque ese punto de referencia ya no existe. Venezuela sale de la bruma caudillesca y regresa al ámbito de la lucha social y política, en que partidos y dirigentes deben expresar las aspiraciones de la población, haciendo propuestas además de consignas y dando resultados en vez de excusas. En este nuevo momento esta dibujado ya el nuevo mapa de la lucha democrática, en el que se distinguen con claridad tres “rutas” y un “centro”.
PRIMERA RUTA: LA LUCHA CONTRA LA TRAMPA Y LA ILEGITIMIDAD
Imagine que alguien le está vendiendo una casa amoblada, pero usted sospecha que esos muebles son robados. Usted le exige al vendedor que muestre las pruebas del correcto origen de los muebles, pero él se empeña en simplemente revisar el mobiliario lista en mano, evidenciando que lo que está en la casa efectivamente está en la lista. Usted, obviamente, no está conforme, porque lo que pone en duda no es que los muebles estén en la casa o en la lista, sino la LEGITIMIDAD de su origen, y por eso pide revisar LOS COMPROBANTES (es decir, las facturas) y, cuando las facturas son sospechosas, Ud. solicita revisar los libros de la mueblería. Pues bien: En vez de dar la información solicitada, el vendedor de la casa se “indigna”, dice que las facturas son “papelitos sin valor”, que no va a buscar los libros porque no le da la gana y que “ultimadamente, la única revisión que se va a hacer es la que yo quiera”.
Eso es exactamente lo que está pasando con las elecciones del 14-A: El CNE, es decir, quien intenta “vendernos” como bueno ese resultado, dice “está bien, pues, vamos a hacer la auditoria al 100 % de las cajas”, tras una inmensa presión nacional e internacional. Pero luego solo quiere hacer una supuesta “auditoria” que compare lo que dicen las máquinas, y eventualmente las boletas, con lo que dicen las actas, cuando lo que está en discusión es la LEGITIMIDAD MISMA DE ESOS VOTOS. Capriles probó que son centenares los centros de votación en los que hubo irregularidades GRAVES, que comprometen los resultados allí obtenidos. El universo de votos afectados por tales irregularidades es superior a un millón doscientos mil sufragios, es decir, CINCO VECES MAYOR que la supuesta diferencia entre el candidato gobiernero y Capriles. En muchos de esos centros (lugares de difícil acceso, fronterizos, zonas indígenas, etc.) sólo el gobierno tuvo testigos. En otros, ubicados en sectores populares de grandes ciudades, el testigo de la oposición fue SACADO, muchas veces a punta de pistola. Por eso la única forma de probar que los votos que están en las cajas y que aparecen en las actas son los que son, es revisando los cuadernos de votación.
“Casualmente”, eso es lo que las rectoras pesuvistas del CNE no quieren mostrar, lo que convierte la supuesta auditoria en una farsa, que no será convalidada por la Unidad Democrática. La lucha contra la ilegitimidad y la trampa tiene entonces una ruta clara: Capriles, en nombre de más de medio país, exigirá la impugnación de las elecciones ante el TSJ y ante las instancias internacionales que corresponda, en ejercicio de los derechos que garantiza la Ley, la Constitución y los tratados internacionales suscritos por la República, ruta que terminará más temprano que tarde en la repetición de las elecciones…
SEGUNDA RUTA: LA LUCHA CONTRA EL ODIO COMO “POLITICA DE ESTADO”
Impugnar elecciones es asumido por los burócratas beneficiarios de la trampa no como el ejercicio de derechos constitucionales, sino como una amenaza a su poder ilegítimo, y reaccionan en consecuencia criminalizando al líder que sacó los votos de medio país, al pueblo que salió a manifestar en su apoyo y a las organizaciones de derechos humanos que, haciendo su trabajo, intentan corroborar las “denuncias” del gobierno y terminan descubriendo que son falsas. Esa es entonces la Segunda Ruta del Mapa de las Luchas Democráticas en esta nueva etapa del país: Fomentar la convivencia, promover el cese de la división entre los venezolanos, seguir ampliando el inmenso boquete que el pueblo le abrió al muro de la polarización, hasta aislar y vencer a quienes trafican con el odio y la violencia.
TERCERA RUTA: DEMOCRACIA PARTICIPATIVA VS. VIOLENCIA DESMOVILIZADORA
Si la violencia toma la calle, el pueblo sale de ella. Desmovilizar al pueblo es el sueño de toda dictadura. Por eso, frente a la violencia desmovilizadora, la única respuesta ciudadana es el ejercicio de lo que la Constitución define como DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PROTAGÓNICA: Hay que PARTICIPAR activamente en todos los procesos (desde la elección de los voceros en un consejo comunal hasta la repetición de las elecciones presidenciales, pasando por las elecciones municipales y toda otra medición que se produzca) y en cada uno vencer a los violentos y conquistar espacios para la unidad y el progreso.
¡EL CENTRO ES LO SOCIAL!
Todas estas rutas (la lucha contra la ilegitimidad, la promoción de la convivencia, el incremento de la participación) confluyen hacia un centro. Ese centro es LO SOCIAL. Es la defensa, promoción y ejercicio de los derechos sociales y económicos de todos los venezolanos, en especial los más pobres. El combate contra el Paquetazo Rojo, contra la devaluación madurista, contra el alza de tarifas, por el aumento de salarios, por la discusión, aprobación y cumplimiento de la contratación colectiva, por el ejercicio de la libertad sindical y por la autonomía de los consejos comunales y demás movimientos sociales, es el corazón de la estrategia del pueblo democrático venezolano, ese que antes estaba dividido entre “chavistas” y “opositores” y que ahora empezó a unirse en la búsqueda del cambio y del progreso, como se reveló el 14-A.
DEL 14-A AL 21-A: SIETE DIAS QUE CAMBIARON A VENEZUELA
Columna publicada en el diario La Voz el domingo 21-4-2013
Cada día son más los venezolanos convencidos de que Henrique Capriles ganó las elecciones del pasado 14-A. Tras una tensa espera, esa noche de domingo el CNE da como ganador de la contienda al candidato del gobierno, por una diferencia mínima, inferior a 235 mil votos. Pero la suma de las MAS DE TRES MIL IRREGULARIDADES denunciadas y documentadas por la Unidad Democrática y su Comando Simón Bolívar ante el CNE (testigos sacados a punta de pistola de las mesas, aplicación irregular del mal llamado “voto asistido”, grupos violentos tripulando motocicletas y esgrimiendo armas de fuego amedrentando o agrediendo ciudadanos en las afueras de los centros de votación, funcionarios públicos haciendo proselitismo y obligando a sus empleados a votar por el gobierno…) afectan a un universo de votantes que quintuplica la supuesta diferencia a favor del candidato gobiernero. Todo esto sin contar lo ocurrido en los llamados “Centros Móviles de Votación” y en los “Centros de Difícil Acceso”, en los que la oposición casi nunca puede tener testigos y donde los resultados generalmente son “ 100 a cero” a favor del gobierno.
En esas condiciones, con un resultado tan estrecho en un proceso tan plagado de irregularidades, en cualquier país medianamente serio se hubiera procedido a la anulación del proceso y convocatoria de nuevas elecciones. Por eso fue que -apenas se anunció el resultado- uno de los rectores del ente comicial (el único que no es militante del oficialista PSUV) propuso el reconteo total de las papeletas de votación, propuesta que luego fue apoyada públicamente por ambos candidatos. Pero…
MENTIRA FRESCA Y VIOLENCIA DURA
…Pero lamentablemente, en el oficialismo nadie sabe quién está a cargo. Como confesó públicamente un importante dirigente del oficialismo, “nosotros somos un poco de locos y el que nos frenaba era Chávez”. Hoy eso resulta evidente. Después que en la noche del domingo el Sr. Maduro Moros aceptó públicamente desde Miraflores “que se abran todas las cajas, que se haga la auditoría que se tenga que hacer”, en la mañana del lunes el poder se echó atrás, negando tal posibilidad. La respuesta popular fue inmediata. Pero esta vez a la protesta espontánea le salió un conductor, un líder. En la tarde del mismo lunes Henrique Capriles se dirigió al país, exigiendo que la protesta fuera pacífica, en el marco de la Constitución y de la Ley, y planteó un cronograma de luchas: Para la noche del lunes 15 convocó un cacerolazo masivo, para el martes 16 convocó a movilizaciones populares a las sedes regionales del CNE exigiendo el recuento de votos. Para el miércoles 17 anunció una marcha en Caracas a la sede central del organismo comicial.
A ese cronograma de luchas impecablemente democrático el gobierno respondió con una catarata de mentiras y agresiones sin precedentes en la historia política reciente. El día martes 16, en CUATRO “cadenas” de radio y TV (convocadas por cierto con el pretexto de “inaugurar” instalaciones de la Misión Barrio Adentro… que existían desde hace tiempo) la máquina de propaganda gobiernera fue usada para intentar criminalizar la protesta nacional y a su líder Henrique Capriles.
Mientras acusaba a la protesta ciudadana de “violenta”, el poder ejercía a su vez la violencia a dos manos, utilizando tanto los cuerpos represivos del Estado como los grupos irregulares parapoliciales. Además de las víctimas fatales de ambos bandos (algunas caídas a manos del hampa común, otras ciertamente asesinadas en condenables episodios de intolerancia política), la desbordada violencia oficialista le costó al país más de 60 heridos y 170 presos, el incendio de varias sedes partidistas y la agresión a numerosos medios de comunicación. Ante ese panorama, el líder Henrique Capriles decide suspender la marcha convocada para el miércoles a Caracas, para evitar nuevas agresiones de violentos con uniforme o de civiles infiltrados. Pero la lucha siguió por otras vías. Formalmente fueron presentados al CNE los reclamos legales para la realización del reconteo, mientras que a nivel internacional varios presidentes de la UNASUR, reunida desde el jueves 18 en Perú, estaban ya listos para apoyar la solicitud de reconteo de votos en Venezuela, como vía para lograr el retorno de la paz en este país.
LOGRADO EL RECONTEO, LA LUCHA SIGUE
Este es el panorama en el cual se produjo la cadena nacional de radio y TV realizada la noche del jueves 18, en la que el Consejo Nacional Electoral cedió al reclamo popular y anunció la continuidad de las auditorías ciudadanas para que alcanzaran al 100% de las cajas. Fue la lucha de millones en las calles, el esfuerzo de miles técnicos y profesionales, la movilización nacional e internacional lo que hizo posible esta victoria. Victoria que el mismo Henrique Capriles caracterizó como “apenas el principio”, pues “la lucha pasa a otra etapa, para lograr la constatación de boletas, actas y cuadernos electorales”. Y todo esto será posible por la lucha de un pueblo unido. Así como el 14-A votaron por Capriles opositores y chavistas, también en esta lucha contra la ilegitimidad y por la paz estamos juntos venezolanos que antes fuimos “chavistas” o “anti-chavistas” y que hoy estamos unidos en un solo pueblo luchando por la democracia participativa y protagónica.
La reconciliación nacional no es una consigna o una abstracción. Es una realidad que se viene construyendo de abajo hacia arriba, de adentro hacia fuera. El 14A la reconciliación nacional se expresó en las votaciones. En las jornadas posteriores, en estos siete días que cambiaron a Venezuela, la reconciliación nacional se ha expresado en los masivos cacerolazos en los barrios populares, en los que vecinos antes enfrentados ahora protestan juntos contra la trampa y por la Paz.
¡Pa’lante!
domingo, 24 de marzo de 2013
CARTA ABIERTA DE LOS BARRIOS A HENRIQUE CAPRILES Y NICOLAS MADURO (I)
LA VIVIENDA EN LOS BARRIOS,
UN TEMA SEPULTADO POR LA PROPAGANDA OFICIALISTA Y EL SILENCIO OPOSITOR…
Cada vez que el país se aproxima a una jornada electoral los candidatos se hacen muy visibles… y simétricamente los ciudadanos de a pie nos hacemos más invisibles. Los camiones con equipos de sonido tienen un volumen más alto que los gritos de la gente, y en los medios de comunicación los avisos, las “cuñas” y -desgraciadamente- las “cadenas” electorales ocupan el espacio que debieran tener las noticias. Pero sería inexacto decir que en tiempos como estos “la política todo lo invade”. En realidad ocurre todo lo contrario: El trabajo por lo público, el diseño, ejecución y evaluación de líneas de acción para mejorar de manera sostenible la vida de la gente, es decir, LA POLITICA, se retira, y su lugar es ocupado por la mercadotecnia electoral.
Pero también es verdad que las campañas electorales son momentos en que el debate público se reaviva. Momentos en que es posible plantear, con la probabilidad que alguien escuche, verdades que -aunque obvias- son sistemáticamente ignoradas. Es por eso que quienes integramos la red de la Asociación Civil Radar de los Barrios nos dirigimos a los compatriotas Henrique Capriles y Nicolás Maduro para instarlos respetuosamente a que fijen posición sobre tres aspectos cruciales para quienes vivimos y luchamos en los sectores populares. Esos aspectos son vivienda, empleo y seguridad. Y en esta Primera Carta Abierta abordaremos un tema sepultado por la propaganda oficialista y también por el silencio opositor: La política de vivienda
En efecto, la “vivienda” es mucho, muchísimo más que la “Gran Misión Vivienda Venezuela”. De hecho, la GMVV es consecuencia de más de una década de fracasos en la política del Estado hacia el sector. A lo largo de ese tiempo el déficit de vivienda en nuestro país se duplicó, al pasar de 1.8 millones de familias sin vivienda en 1998 a 3,7 millones en el 2012, de acuerdo al Registro de la GMVV. Esta “Gran Misión” es un éxito indudable, sí, pero no en materia de vivienda, sino en materia comunicacional. Aunque las casi 300 mil viviendas presuntamente construidas y entregadas son apenas una gota en el mar del déficit habitacional, el gobierno ha logrado posicionar esta “misión” como “exitosa”, y ante esa realidad la oposición ha optado por no incluir el punto entre sus temas de campaña. Pero los refugios siguen llenos de compatriotas, y los barrios siguen creciendo entre la precariedad y el riesgo.
Ante estos hechos, las preguntas que hacemos a los compatriotas Capriles y Maduro son las siguientes:
¿Qué van a hacer con la política de vivienda si llegan a la
Presidencia de la República?
¿Insistirán con el enfoque “viviendista”, demagógico y conservador, o asumirán por fin la habilitación física de barrios como estrategia revolucionaria del Estado y de la Sociedad para incorporar las 170 mil hectáreas que ocupan los barrios en Venezuela al espacio urbano formal?
¿En vez de seguir deteriorando y sobrecargando la red de servicios en el espacio urbano convencional, optimizarán esos servicios en los espacios que hoy ocupan los barrios para elevar de manera sostenible la calidad de vida de los 16.5 millones de venezolanos que aquí vivimos?
¿Promoverán la transformación, en fin, de los 25 mil
barrios que existen en Venezuela en condominios populares, mediante la alianza
entre comunidades organizadas, Estado y Empresa Privada, para disminuir
drásticamente la presión sobre el mercado de viviendas nuevas, o seguirán
promoviendo la construcción de viviendas nuevas como respuesta única e
ineficiente ante el drama de la vivienda, toda vez que el simple crecimiento
vegetativo de la población es aun superior a la capacidad del Estado y de la
sociedad de construir viviendas nuevas?
¿Entienden ustedes que habilitar los barrios tendrá un impacto positivo inmediato en el empleo (al usar la mano de obra de las mismas comunidades), en la seguridad (al hacer posible que la vigilancia policial llegue hasta el último rincón de los barrios, al optimizar la vialidad interna, externa y perimetral) y en la salud (al disminuir drásticamente la morbilidad y mortalidad que es consecuencia de la escasez de agua potable y de la deficiente disposición de las aguas servidas)?
¿Entienden ustedes que habilitar los barrios tendrá un impacto positivo inmediato en el empleo (al usar la mano de obra de las mismas comunidades), en la seguridad (al hacer posible que la vigilancia policial llegue hasta el último rincón de los barrios, al optimizar la vialidad interna, externa y perimetral) y en la salud (al disminuir drásticamente la morbilidad y mortalidad que es consecuencia de la escasez de agua potable y de la deficiente disposición de las aguas servidas)?
Amigo Capriles, señor Maduro:
Si llegaran ustedes a responder estas interrogantes sería muy bueno para el país, pues el debate tendría algo menos de consignas e insultos, y algo más de razones y argumentos. Pero si tan sólo llegaran a plantearse en su fuero interno estas cuestiones ya la ganancia sería importante, pues a ambos les queda mucho tiempo para luchar por el bien de Venezuela, (uno probablemente estrenándose en las lides del gobierno nacional, otro posiblemente inaugurando la “oposición roja-rojita” del siglo XXI). En cualquier caso, a ambos les tocara mucho trabajo para sacar adelante este país de todos.
En nuestra Carta Abierta del domingo 31 abordaremos el tema del empleo en los barrios, y en la del domingo 7 abordaremos el de la inseguridad en los sectores populares.
¿Querían propuestas? ¡Aquí tienen!
"ESOS TIPOS LE OCULTAN LA VERDAD A MI PRESIDENTE..."
La lamentable desaparición física del Presidente de la República Hugo Rafael Chávez Frías deja huérfanos a millones de compatriotas, hermanos nuestros, que en más de una ocasión gritaron con rabia y dolor la frase que sirve de título a esta nota.
¿Cuántas veces hemos escuchado esa queja, ese lamento, esa denuncia? Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, al inicio de 2013 se registró un promedio de 15 protestas DIARIAS en el territorio nacional. ¿Motivos? Los de siempre: Incumplimiento en la entrega de las llamadas “viviendas dignas”, como en el caso de los habitantes del Refugio Monte Cristo, en Catia, o el Simón Bolívar en El Paraíso, o el de La Rinconada en Coche, o el de La Urbina en Petare, por solo nombrar algunos; o la falta de dotación y deterioro de la infraestructura en los hospitales públicos, como en el caso del Periférico de Coche, o el del Pérez Carreño en Antímano, o el del Hospital Vargas, en el norte de Caracas, o el de los Magallanes de Catia, para solo citar las protestas más recientes; o los atropellos a los trabajadores de empresas donde el patrono es el gobierno, como los de los “Mercados Bicentenarios”, para quienes no existe ni inamovilidad laboral ni Inspectorías del Trabajo. Y así, un etcétera tan largo como la esperanza…
Esas protestas a menudo son organizadas, dirigidas y protagonizadas por sectores descontentos de la base chavista. Pueblo, puro pueblo, que encontró en el discurso del Presidente Chávez una oferta de redención, y a ella se aferró. Ese pueblo que por lo menos desde hace ocho años esta “con Chávez pero contra el mal gobierno”, como nos dijo en Catia una señora simpatizante del Presidente, es el que una y otra vez repetía esa expresión, en medio de sus luchas: “Nos están haciendo esto porque mi Presidente no sabe”… “El Presidente baja los recursos, pero esos tipos se los roban”… “Mi Presidente tiene buen corazón, pero esos tipos le ocultan la verdad”…
Cuando los chavistas del pueblo se refieren a “esos tipos” están hablando de los “chivos” del gobierno, de los “pesados” del régimen, de los ministros, vicepresidentes, directivos, presidentes de empresas públicas, etc., sujetos que aunque las empresas que presiden están quebradas y los ministerios que dirigen están en el suelo, a ellos en lo personal les va cada vez mejor, viven en casas cada vez más lujosas, pasan sus vacaciones en el extranjero y tienen a sus hijos en los más caros colegios privados de la ciudad. A ellos es que iba dirigida esa acusación de los chavistas de a pie: “Esos tipos le ocultan la verdad a mi Presidente”.
Una vez más, subestiman al pueblo.
Una vez más, se equivocan...
martes, 5 de marzo de 2013
ESTA ES LA HORA DE LA UNIDAD VENEZOLANA
Hoy 5 de marzo en horas de la tarde el Vicepresidente de la República Nicolás Maduro anunció a los venezolanos el sensible fallecimiento de Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y líder del proceso político que desde hace ya 14 años rige los destinos de esta nación.
Como era de esperarse, tal anuncio generó un hondo impacto en el país. Partidarios y adversarios del mandatario hoy fallecido han expresado de diversas maneras sus sentimientos de dolor y preocupación, como seguramente lo seguirán haciendo en los días porvenir.
Desde la Asociación Civil Radar de los Barrios enviamos nuestra más sincera palabra de condolencia a los familiares, compañeros de gobierno, compañeros de partido político y demás seguidores del Presidente Hugo Chávez, y hacemos votos por que el actual estado de consternación y expectativa abra paso, en los días por venir, a un ambiente que promueva el reencuentro y la reconciliación de todos los venezolanos en el marco de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Desde hace tiempo los activistas sociales y comunitarios que integramos la red del Radar de los Barrios hemos venido insistiendo en la necesidad de que el pueblo organizado y movilizado contribuya de manera sustancial a la promoción de la gobernabilidad política y la convivencia social en Venezuela, pues convivencia y gobernabilidad son elementos claves para luchar por la mejora sostenible en la calidad de vida de los más humildes.
Hoy ese llamado cobra una urgencia dramática. No es éste tiempo de reproches o retaliaciones. Es tiempo de respeto y de paz, tiempo de la unidad venezolana. El caos y la anarquía son males que cuando se presentan afectan negativamente a todas las personas. Pero sus efectos son aún más terribles en quienes menos tienen, en quienes no pueden proveerse con sus propios medios la seguridad y la tranquilidad que el Estado debiera garantizarles. La violencia, claro está, es enemiga de todos, pero afecta de manera más aguda a los pobres, como desgraciadamente lo corroboran las cifras fatales de la inseguridad.
Por todo ello reiteramos nuestro llamado: En esta hora difícil, los venezolanos debemos vernos como hermanos, no como adversarios y mucho menos como “enemigos”. Y hacia el futuro inmediato, el camino para salir de la actual situación generada por el fallecimiento del Presidente está claramente definido en la Constitución.
Como dijo ese gran líder de los pueblos oprimidos, el Mahatma Gandhi: “No hay camino para la paz. La paz es el camino”.
domingo, 3 de marzo de 2013
ACERCA DE LA MEDRIOCRIDAD COMO CAUSA DE MUERTE...
Vamos a dejarlo claro de una vez: Si en este país llega a “pasar algo”, como teme una cantidad cada vez mayor de venezolanos; Si el actual panorama de incertidumbre e ingobernabilidad desemboca en una situación de violencia aun mayor a la que ya vivimos; En fin, si nuestro país tiene la inmensa desgracia de volver a pasar por momentos como los vividos el 27 de febrero de 1989, el 4 de febrero de 1992, el 27 de noviembre de ese mismo año o el 11 de abril de 2002, fechas todas en que la sangre de los venezolanos tiño las calles por la ambición de algunos y la ceguera de muchos... Si una horrenda desgracia como esa ocurriera en nuestro país no sería por “razones ideológicas”. Llamemos las cosas por su nombre: Si en este 2013 convulso nuestra nación viera fracturada la muy precaria paz en que vive, la única causa real de tal desgracia y de sus terribles consecuencias sería la mediocridad galopante de TODA nuestra clase política.
LA MEDIOCRIDAD CONVIRTIÓ LA ENFERMEDAD DE UNA PERSONA EN CRISIS DE ESTADO...
En efecto: Si, por ejemplo, hace 60 días se hubiera dado cumplimiento a la letra de la Constitución Nacional (y a las instrucciones dejadas en cadena nacional el 8 de diciembre por el Presidente Chávez), el Presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello habría asumido como Presidente Encargado en virtud de la ausencia temporal del Presidente Electo. Ese Presidente Encargado habría podido, con perfecta legitimidad, nombrar un nuevo gabinete O RATIFICAR AL ANTERIOR, con lo que el Vicepresidente de la República Nicolás Maduro habría podido continuar en sus funciones con apego a la Constitución y la Ley. Al mismo tiempo, habrían empezado a correr los lapsos que la Carta Magna establece para que la ausencia temporal del Presidente Electo se transforme en ausencia absoluta, con lo que la convocatoria a nuevas elecciones seria el resultado de un proceso normal, legal, EN PAZ, y no un rumor o el resultado azaroso de tortuosas negociaciones entre grupos en pugna por un botín llamado Venezuela.
Ahora bien: ¿Qué pasó? ¿Por qué, en medio de la indudable crisis generada por la ausencia fáctica del Jefe de Estado, no se acudió al camino señalado por la Constitución y por el mismo Presidente Chávez? La respuesta la conocemos los venezolanos: ¡Por mediocridad! Diosdado no confía en Maduro, Maduro no confía en Diosdado, y ambos (conscientes de que no tienen liderazgo propio, de que sin la sombra de Chávez y el apoyo del poder no serían capaces de ganar ni unas elecciones en una junta parroquial) no confían en nadie más. Esa mediocridad ha condenado al país a vivir más de 80 días sin Presidente, con todas las consecuencias que en materia de gobernabilidad eso implica.
Frente a un oficialismo dividido, generador de incertidumbres, incapaz de generar confianza, que no se pone de acuerdo ni siquiera para mentir (como cuando por un lado dijeron que “el Presidente no puede hablar” y por el otro afirmaron que “estuvieron hablando con el cinco horas”, etc.), frente a un oficialismo así era esperable que se levantara ante el país una oposición que precisamente inspirara confianza por su unidad, coherencia y asertividad. Una oposición que dijera al país: “El oficialismo solo genera anarquía y confusión. Nosotros somos garantía de estabilidad, seguridad y confianza. Para eso tenemos el proyecto de país que está en la Constitución; tenemos un plan de gobierno que promueve la creación de empleo estable, bien pagado y de calidad; tenemos un candidato que es el venezolano que ha sacado más votos en la historia, solo detrás de Hugo Chávez, y ahora Chávez no está. Tenemos, en fin, a un equipo inmenso para sacar adelante al país, integrado por los hombres y mujeres mejor capacitados, sean del partido que sean o sean independientes, porque para luchar por Venezuela solo hace falta amar a Venezuela…”
En vez de eso, tenemos a un importante sector de la oposición opuesto… a la misma oposición, dando muestras de una inmadurez siempre lamentable en tiempos ordinarios, pero trágica en tiempos extraordinariamente difíciles como los que vivimos. Mientras grupos y ex precandidatos infinitesimales intentan competir con la MUD en materia de “radicalismo”, al interior de ese sindicato de partidos hay quienes en privado reconocen que -ante una elección presidencial sobrevenida- el candidato obvio debería ser Capriles “pero vamos a arañarlo lo más posible, no va a salir liso, va a tener que hacer concesiones”. En vez de invertir tiempo y energía en luchar por hacer que la Constitución se cumpla, y por conquistar condiciones electorales más equitativas, se desgastan en triquiñuelas de pasillo y ruedas de prensa de utilería.
ANTE EL DÉFICIT DE DIRIGENCIA, SUPERÁVIT DE PUEBLO!
En circunstancias como estas el papel del pueblo, de los ciudadanos (de TODOS, chavistas, opositores e independientes) es promover gobernabilidad, construir convivencia y exigir a nuestros “dirigentes” la madurez que hasta ahora no han demostrado. Que estén a la altura de la hora compleja que vive el país. Que garanticen la paz en vez de chantajear con la violencia. Que antepongan el interés nacional a la ambición personal o de secta. Que merezcan, en fin, el apelativo de “líderes”.
Porque ser líder oficialista es mucho más que tener dinero y guardaespaldas. Ser líder opositor es mucho más que dar declaraciones y ruedas de prensa. La condición de líder implica tener un compromiso profundo con este país y una visión de futuro para nuestro país. Y eso se pone a prueba, precisamente, en las dificultades.
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